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Víctor, maestro rural con vocación y oficio magisterial

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Hace cinco años Víctor Alavez Sosa pisó por primera vez una escuela urbana. Aunque su labor como docente inició hace más de dos décadas, gran parte de su profesión transcurrió impartiendo clases en las comunidades rurales.


Hoy, el profesor labora en la escuela primaria Leona Vicario, en Santa Cruz Amilpas ubicada en la periferia de la capital oaxaqueña. A su cargo tiene un grupo de 25 alumnos que cursan el quinto grado, quienes ven a su profesor como un guía y, con un semblante de confianza, le externan sus dudas.
Para el profesor de 47 años de edad la docencia ha sufrido cambios a los que, sin importar el tiempo de experiencia de los maestros, es indispensable adaptarse; rescatando y preservando actividades que ya no están integradas a los planes de estudio, pero que enriquecen la formación de los alumnos.


Rodeado de estudiantes, bajo la sombra del laurel frente al salón de clases, el educador destaca la importancia de enriquecer los nuevos planes y programas de estudio, poniendo en práctica sus habilidades pedagógicas y complementadas con tareas deportivas y artísticas que adquirió durante su formación como normalista.
Incluso, reconoce que la manera de enseñar ha cambiado, y ello se debe a las adecuaciones que ha tenido el proceso de aprendizaje de los maestros.
 


"APRENDÍAMOS DE TODO"


Cuando Víctor Alavez Sosa estudió en el Centro Regional de Educación Normal de Oaxaca (CRENO), estaba vigente el plan de estudios 94, en el que además de su preparación en contenidos académicos se impartían actividades artísticas, manuales, deportivas y culturales.
Explicó que las escuelas de antaño impartían actividades como talleres de bordado, oratoria, papiroflexia, pintura y carpintería, además de auxiliar a los niños a garantizar una formación más completa.
"En las escuelas rurales hacemos de todo, somos profesores de educación física, artística, música, academia y aquí, en los planteles urbanos, tratamos de adecuar estas actividades", indicó.


 



 

DIFÍCIL INICIO


A 25 años de trabajo en materia de educación, Alavez Sosa recordó sus inicios: su centro de trabajo fue en la escuela primaria Luz de la Montaña, en Santa Catarina Loxicha, en el año de 1991, donde laboró por espacio de tres años. Debido a la falta de caminos, en aquel entonces empleaba en promedio hasta siete horas para arribar al lugar.


Más adelante, por espacio de 15 años laboró en San Simón Almolongas, donde incluso sus hijos cursaron la educación primaria. "Esta profesión es parte de mi vida, de mi familia, a este trabajo le debo mucho", reiteró.


El formador de estudiantes destaca que, además de su labor en las aulas, en muchos casos los maestros se desempeñan como psicólogos, trabajadores sociales, nutriólogos y hasta de niñeros; “hay padres de familia que consideran que los maestros tienen la obligación de enseñar a sus hijos, cuando son los padres de familia quienes se convierten en el primer ejemplo. La labor del docente traspasa barreras".
 


SER MAESTRO EN OAXACA


Víctor Alavez reflexiona sobre su trabajo y reconoce: "hoy se considera que los maestros siempre andan de revoltosos, en marchas y manifestaciones, y se les olvida que atrás de nosotros hay trabajo académico y resultados benéficos con los estudiantes".


Luego de conocer el panorama de trabajar en comunidades rurales, consideró que ser docente se complica ante la falta de infraestructura educativa adecuada en algunas escuelas, pues, "parece una burla que existan telesecundarias sin energía eléctrica o televisiones y escuelas donde los niños llegan sin desayunar por falta de recursos económicos en sus hogares".


 



 

EL RECUERDO


Como una de sus anécdotas que alimentan su convicción de enseñar en el aula, recuerda su estancia en Santa Catarina Loxicha donde, a pesar de las dificultades políticas y sociales, la humildad y bondad de sus habitantes reconocían con agrado su trabajo.


“El profesor es muy querido en este tipo de comunidades. Antes, la figura del maestro representaba una especie de autoridad positiva, que hoy tenemos que rescatar", enfatizó.
 


COMPAÑERISMO


Para que una escuela pueda caminar correctamente es necesario del apoyo y compañerismo de toda la planta de docentes. Al igual que Víctor, el 70 por ciento de los maestros que conforman la escuela primaria Leona Vicario provienen de un medio rural.


María del Rosario Hernández Rico, Silvia Reséndiz Román y la directora del plantel, Hilda Beatriz Ramírez Hernández, forman parte del equipo de trabajo de esta institución.


Ellas coincidieron con que trabajar frente a grupo es una labor que se debe de ejercer con responsabilidad y compromiso.


Estas tres profesoras llevan más de 28, 30 y 18 años de laborar en las aulas. Con el paso de los años han atendido a cientos de infantes. Trabajan con la idea de continuar preparándose para que, junto con sus estudiantes, diariamente ganen la lucha contra la falta de conocimiento.

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