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Tlacochahuaya, Oaxaca un lugar, de los pocos en el mundo, donde lo original sigue vivo

Foto(s): Cortesía
Redacción

El mundo necesita celebrar la diferencia, la diversidad y las distintas cosmogonías, no aceptarlas significa encontrarse con un mundo inequitativo, aburrido y violento.


Durante más de doscientos años, navegantes de España, Portugal e Inglaterra dedicaron sus vidas a explorar el planeta. La aventura de los hombres era impulsada por la esperanza y el motor de acrecentar la riqueza vivencial y territorial. Fernando de Magallanes circunnavegó el mundo para demostrar la forma esférica de nuestro planeta azul, el mundo dibujaba un lienzo lleno de pliegues: flora, fauna, lenguajes y culturas tan distantes como lo permitió la migración que durante siglos ha llevado al ser humano a los lugares más recónditos del planeta.


Hoy en día, el explorador moderno no requiere hacerse a la mar semanas enteras: vivir un viaje puede realizarse desde la comodidad de una silla y un navegador de internet dentro de nuestro hogar. Los alimentos, lenguajes y materias primas tan apreciadas en los intercambios culturales que proporcionaban los viajes como los relatados por Marco Polo, han quedado reducidos a un viaje al centro comercial más cercano, bastaron 600 años para aplanar de nuevo el mundo.


Ahora casi todo está estandarizado, al grado de que los sabores se reproducen sin importar la época del año ni el lugar de origen, podemos comer mango en la invernal Alemania, nopales en Japón o kiwi en México. Quisimos abarcar el mundo con viajes y el mundo terminó viajando a nuestro lugar para hacernos sentir en casa sin salir de ella.


El sur de México tiene un lugar donde maestros normalistas, académicos y cualquier interesado en legado lingüístico se reúnen en un lugar casi imposible de imaginar en estos tiempos.




Existe un aplanamiento generalizado, la homogeneización está en todos lados: la industria, la cocina, las artes, el idioma, el mundo le teme a lo diferente, y prefiere ser un ghetto donde no existan diferencias, donde todo sea y se hable igual, seguro en todo y para todos: One Size Fits All.


Irónicamente nos encontramos en una época donde la identidad aparece esencial para los habitantes, la separación del individuo de la masa, el acento de su propio lenguaje, una identidad que no hace más que copiar un modelo replicable, sin raíces, ser omnipresente en un solo idioma.


Existen territorios que resisten el aplanamiento del mundo: la Escuela Normal Bilingüe e Intercultural de Oaxaca ENBIO es uno de ellos, con el objetivo de formar maestros para las escuelas primarias bilingües en las comunidades originarias de Oaxaca.




Nacida en 1999, un año antes de que la UNESCO proclamara el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna y ahora con 17 años de trabajo, en el que el mundo está sumido en una crisis de xenofobia e identidad, el sur de México tiene un lugar donde no solo maestros normalistas y académicos, sino cualquier interesado en legado lingüístico —poetas, artistas y activistas de la lengua— se reúnen en un lugar casi imposible de imaginar en estos tiempos, una escuela donde el conocimiento se gesta y expresa en diversas lenguas.


Ubicada en Tlacochahuya, Oaxaca, visitar la ENBIO es ubicarse en un lugar que reniega del castigo bíblico. Dios se equivocó, no era un castigo dispersarse y no entendernos en una sola lengua, es un regalo para poder ver de cientos de formas todo lo que existe en este mundo.




Bajo la visión de desvanecer los límites entre disciplinas, alejándose de la especialización en todas las áreas, Primal trabaja desde diversas formas de pensamiento que hagan que las disciplinas rebasen sus propios límites, generando proyectos y de espacios de acción y reflexión dentro de los campos de la cultura visual, la arquitectura o el urbanismo, afrontar el mundo desde diferentes posturas y modos de ver el mundo contemporáneo. A esta inquietud responde Matria, el nombre que Primal ha dado a una iniciativa que mediante la escritura, encuentros y foros y la creación de comunidad con estudiantes de la ENBIO e instituciones que trabajan en la preservación de las lenguas, busca revalorizar y crear puentes entre diferentes tradiciones, cosmovisiones, códigos y prácticas culturales.


La escolarización basada en sistemas educativos que aplanan el conocimiento tiene por objetivo homogeneizar la lengua para hacer más fácil el ejercicio educativo en un solo idioma donde se nos presenta como la opción de lenguaje nacional, el español, y el inglés a nivel internacional. La modernidad nos ha hecho creer que la lengua materna es motivo de vergüenza, mas nunca de vanguardia.


Iniciada como un programa de interpretación de nuestro trabajo a la lengua zapoteca, la riqueza lingüística y cultural nos llevó a concebir Matria no solo en el trabajo dentro de Primal y el pensamiento que se genera en su entorno, sino a reflexionar y profundizar sobre la cultura visual contemporánea en diversas lenguas originarias.


"Yo te quiero a ti", en lengua mixe, de Ayutla.


Matria tiene el firme objetivo de romper las preconcepciones sobre las lenguas maternas: aquellas que las señalan útiles solo en sus propios contextos y para hablar de la vida del campo, además que quienes las hablan pertenecen a un nivel bajo de conocimiento o sus saberes son de menor valor o carecen de formalidad educativa. Para ello ha trazado un programa de actividades que se basa en la interpretación a diversas lenguas, con estudiantes y académicos de la ENBIO, de temáticas sobre la cultura visual contemporánea, a través de la reflexión sobre arte, fotografía y cine.


Este trabajo está pensado para desarrollarse a partir de ciclos de proyecciones que se puedan discutir para posteriormente trabajar de forma escrita con otras disciplinas y entonces pueda decantarse en la edición de material escrito que no solo se interprete, si no que se pueda gestar un pensamiento nuevo desde el entendimiento de diversas lenguas. Esta labor nos llevó a utilizar nuestro sitio de internet como una herramienta donde se viertan los textos y sus diversas interpretaciones o traducciones.



La promesa de un mundo en paz bajo la estandarización e hiperespecialización falló. La vida o factores como el conocimiento no puede darse y propagarse desde una sola visión y lenguaje


Otra vertiente de la iniciativa es realizar residencias en la Ciudad de México, intercambios que abran espacios de trabajo y convivencia para estudiantes y académicos, con el objetivo de impartir talleres de lenguas originarias a otras disciplinas en un entorno local en la Ciudad de Mèxico. La enseñanza plurilingüista otorga una capacidad más amplia para el aprendizaje e integración.


El mundo necesita celebrar la diferencia, la diversidad y las distintas cosmogonías, no aceptarlas significa encontrarse con un mundo inequitativo, aburrido y violento.


La promesa de un mundo en paz bajo la estandarización e hiperespecialización falló, la vida o factores como el conocimiento no puede darse y propagarse desde una sola visión y lenguaje. De esta visión solo deviene la imposición: auténticas fronteras.



Ante esto, Matria construye relaciones que discuten los temas de cultura contemporánea a las lenguas originarias, llevándonos de nuevo a ser exploradores a través de la lengua y regresar la redondez al mundo.


 

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