En el nuevo milenio un viejo conocido de Nahúm Carreño Vásquez ocupará la escena universitaria para hacer realidad su sueño: gobernar la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, su alma mater. Cobijado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y por su amigo Heladio Ramírez López, ha ocupado ya la rectoría, una diputación federal y otros cargos en el servicio público, pero solo anhela una cosa en sus vida: sustituir como consiglieri al líder sindical universitario asesinado.
Con tal propósito entre la noche y la madrugada de los días 14 y 15 de mayo del 2002, un selecto y numeroso grupo de profesores universitarios, -de acuerdo a su versión-, crean el Sindicato Universitario de Maestros (SUMA), “ante la animadversión del sindicato oficialista y funcionarios del gobierno del estado por lo que, al nacer contra la corriente, su alumbramiento se dio con todas las posibilidades de viabilidad”.
“En el año 2002 se creó el sindicato SUMA, con la irrupción decisiva de su líder moral desde entonces, el profesor jubilado de la Facultad de Derecho, Abraham Martínez Alavés”, señala la exégesis. Sí, jubilado desde hace mucho tiempo.
Dividido el STAUO por el reparto del botín, que no pretende distribuir Leticia Mendoza Toro, y su intención de postularse como candidata a la rectoría por segunda ocasión, Martínez Alavez teje relaciones, acuerdos y, también, recurre al porrismo para controlar escuelas y facultades universitarias.
CREACIÓN DEL SUMA
El 15 de mayo de 2002 se creó el Sindicato Universitario de Maestros (SUMA).
RECTORES IMPUESTOS POR SUMA
Francisco Martínez Neri (2004)
Rafael Torres Valdés (2008)
Eduardo Martínez Helmes (2012)
Eduardo Carlos Bautista Martínez (2016)
DIRIGENTE DE SUMA
Abraham Martínez Alavez
Con algunos disidentes del STAUO, Martínez Alavez opera la elección a fin de que Francisco Martínez Neri sea seleccionado como rector de la universidad. Con él se inaugura la etapa de designación de rectores que, de manos del SATUO, pasa ahora al SUMA.
Contrariada Mendoza Toro verá caer su control sindical y, además, su intento de ocupar por segunda ocasión la silla del rector. Su último intento para mantener su poder es ordenar a sus porros que disparen en contra del edificio del Instituto de Investigaciones Sociológicas de la UABJO, sede del colegio electoral, cuando se lleva a cabo la recepción de votos.
EL HIJO
Francisco Martínez Neri tuvo que negociar su candidatura con el clan de los Martínez Alavez.
Pronto el rector Martínez Neri y el dirigente de SUMA, Martínez Alavez, evidencian sus desencuentros. El líder sindical coloca a su hijo, Eduardo Martínez Helmes. como secretario particular del rector y, es a través de él, que mantienen una gestión paralela desde la administración central.
Para el 2008 es el hijo del consiglieri quien se encarga de negociar la rectoría. Por un lado, trata de convenir con Enrique Martínez Martínez las condiciones para que SUMA lo apoye en su aspiración de llegar a la rectoría y, por el otro, busca a una persona que sea incondicional al proyecto de su familia, para ello se hace acompañar del arquitecto Rafael Torres Valdez.
Desconfiando y temeroso de perder la administración universitaria, padre e hijo se deciden por poner en marcha la maquinaria porril-electoral a favor de Torres Valdez, a quien lo caracteriza su fidelidad a toda prueba. O al menos, hasta que lo hacen rector, porque después, como en todos los casos, la diferencias se hacen hasta personales y familiares.
Familia real
El actual rector de la universidad fue electo bajo el esquema caciquil de los Martínez Alavez.
Para cuidar el negocio, Martínez Helmes mantiene su cargo de secretario particular del rector otros cuatro años.
En la siguiente sucesión, padre e hijo deciden jugar a la segura y es Eduardo Martínez Helmes quien resulta beneficiario del poder caciquil de su padre y es ungido rector de la máxima casa de estudios. Aunque ni en este caso las diferencias son insalvables. “¡Padre jubílate, deja ya esto!”, pediría el nuevo rector a su progenitor a principio de su gestión, quizá porque presiente que su sombra empequeñece su figura.
Cuatro años después, los Martínez impondrán a un académico prácticamente desconocido en la universidad, como garantía de mantener el control, Eduardo Carlos Bautista Martínez.
EL OTRO ENGENDRO
La disputa por lo que queda del STAUO, que tiene ahora ya cuatro facciones: la que controla Leticia Mendoza Toro, la de Amílcar Sosa Velasco, Luis Alberto Hernández Osorio y Mauro Francisco Pérez, dio origen a la creación, el 2 de marzo del 2017, del Sindicato de Trabajadores Académicos (SUA), que encabeza Amado Miguel Wilches aunque es el sempiterno secretario de administración, Silviano Cabrera Gómez, quien desde su oficina promueve y alienta la nueva organización sindical.
Cabrera Gómez formó parte del STAUO que encabezó Nahúm Carreño Vásquez, después participó en las distintas disidencias, pero cansado de esperar que le llegue su turno para arribar a la rectoría, decidió continuar el camino de los Mendoza Toro y Martínez Alavez.
Nulos logros sindicales
Conoce entonces el camino y no quiere dejar la universidad, sin cumplir su viejo deseo.
¿Y los logros sindicales en todo este tiempo? Bueno, prácticamente han sido nulos. La UABJO es la universidad que más bajos salarios paga a sus profesores, que menor nivel académico tiene y las prestaciones de seguridad social son básicas.
El origen de todo esto, a parte de que los dirigentes sindicales han privilegiado su beneficio personal y de grupo, es que al crearse la Universidad Regional del Sureste (URSE) por el conflicto universitario, en 1977, los mejores catedráticos abandonaron la institución pública y las autoridades de la UABJO y el propio STAUO, promovieron la contratación de personal que no cubría el perfil, pero si servía a sus intereses.
Hoy la planta de catedráticos universitarios, a pesar de contar con tres sindicatos, no está actualizada y la mayoría se mantienen en la UABJO gracias a su disposición de servir a una u otra organización sindical y tal vez soñando que algún día podrían llegar a la rectoría.
