Los pasillos en el mercado 20 de Noviembre están saturados; en los comedores, hasta los comensales escogen los locales más vacíos para poder sentarse; otros se deleitan con los olores del pan de yema calientito o el marquesote y unos se disipan entre la neblina del humo y las brasas que arden en el pasillo de las carnes; después de movilizaciones y protestas durante 2017, los locatarios de este inmueble histórico sienten una bonanza en las fiestas de julio.
"Hay chocolate con leche o agua, champurrado, tenemos de todos los tamales y también hay tlayudas con su tasajo, cecina o chorizo; les damos unas enfrijoladas, unas entomatadas o enchiladas para desayunar y también tenemos el platillo típico oaxaqueño: el mole, ya sea negro, el estofado, verde o el amarillo", son las palabras de don Armando, dueño del local número 40: Los Jarritos.
Deleite y sabor
"Deben de venir a disfrutar lo típico y auténtico en el corazón gastronómico de Oaxaca, que es el mercado 20 de Noviembre... lo que se llevan todos los visitantes del estado, del país y el mundo, es ese sabor y deleite del paladar de saber que estuviste en Oaxaca porque comiste ahí".
Andrea Ilse Hernández también es una cocinera que además de atender a sus comensales -en el comedor Chabelita-, pudo sugerir a los lectores de NOTICIAS Voz e Imagen de Oaxaca y a los turistas, que visitaran este mercado fundado, como su nombre lo dice, el 20 de noviembre de 1956 (hace casi 61 años).
También hay menú para las personas que tuvieron una noche prolongada entre la fiesta y el mezcal: los tacos de res con tortillas de maíz o un sanador caldo de menudo, son otros platillos exquisitos -y revitalizadores- que se venden en el mercado.
Taquitos o un caldo de menudo; también hay menú para "los crudos". FOTO. Román Carlos
"El turismo está al 90 por ciento en la ciudad y sí nos han visitado en los mercados; ahorita aprovechamos antes de que se vayan a las playas", comentó don Gabriel Geminiano Tamayo, concesionario de menudos Angelita, una salvación gastronómica para los crudos. "El caldo puede ser de panza, pata, cayo, libro, corazón o se lo combinamos como guste".
"¡Aquí se lo vamos a asar bien rico!"
"El mejor tasajo es el que se prueba aquí", es otra de las frases con las que los carniceros y vendedores cautivan a quienes recorren el pasillo de las carnes, territorio humeante y caluroso por las brasas de los asadores, que es reconocido internacionalmente.
Las canastas con cebolla, nopales o chiles de agua asados, las salsas verde y roja, el guacamole, las hojas de chepil o el pico de gallo, son los complementos necesarios para acompañar la orden de chorizo, cecina enchilada, tripa o el aclamado tasajo.
El humo en el pasillo de las carnes y el sabor de los alimentos, de las mejores experiencias en el 20 de Noviembre. FOTO: Román Carlos
Variedad gastronómica y cultural
Melitón Lavariega Torres, administrador del mercado 20 de Noviembre, del mercado Benito Juárez y el de Artesanías, destacó que el primer inmueble resalta por la variedad gastronómica que ofrece a los comensales locales y a los visitantes nacionales e internacionales.
"Tenemos a las mejores cocineras de la capital y el estado; en el mercado Benito Juárez pueden encontrar infinidad de productos, tlayudas, chapulines, moles, fruta y verdura fresca, utilería, juguetes, disfraces, pan, queso o quesillo, carnes frescas, las aguas, las nieves o el mezcal que nunca falta".
"Venir al mercado es venir a recordar viejos tiempos, disfrutar con la familia y los más cercanos; los vendedores, los artesanos y los cocineros están para servir a los turistas en la capital". Lavariega Torres invitó a conocer las vestimentas regionales o las piezas y figuras de barro u hojalatería que ofrece el mercado de artesanías, ubicado en la esquina de Zaragoza y la calle J. P. García.
Don Armando invitó a la ciudadanía a consumir los productos locales. FOTO: Román Carlos
Buenos tiempos
"La rehabitliación del mercado era necesaria, no hubo ninguna reparación ni mantenimiento durante 60 años; la preocupación creció en la administración anterior; por las condiciones riesgosas podrían clausurar el edificio, las tuberías de aguas residuales estaban colapsadas y los registros de luz podrían provocar una explosión debido a que eran viejas y estaban expuestas a tormentas", comentó Juan Carlos Suárez Flores, secretario general de la organización Fuerza y Transparencia del Mercado 20 de Noviembre.
"Las fiestas de estas fechas no sólo sirven para beneficiar al mercado y los vendedores, sino al propio estado. Tenemos precios controlados en los menús, esta derrama económica apoya a los concesionarios a librar las deudas de mitad de año o el próximo inicio del ciclo escolar".
Los concesionarios de los locales, al igual que varios compradores y comensales, afirman que el mercado 20 de Noviembre está a la altura de cualquier centro comercial, porque aquí sólo se manejan productos de primera calidad.
Los comedores tienen una buena temporada de ventas durante las fiestas de julio. FOTO: Román Carlos
