El autor del documento que sirviera de base para que la UNESCO declara al Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad, Rafael Vergara Rodriguez, observa en forma circular lo que queda del Zócalo, antiguamente Plaza de la Constitución, y visiblemente indignado, expone:
"Las condiciones de salud patrimonial de nuestro querido Centro Histórico, pero específicamente su corazón, el Zócalo, son de gravedad". Refuerza: "Urbanística y arquitectónicamente, nuestro Centro Histórico, está 'infartado".
Los "focos rojos" que confirman su crisis de salud puede ser razón suficiente para que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) le retire la Declaratoria que emitiera a su favor el 11 de diciembre de 1987.
Lo acaba de hacer con la Ciudad de Dresden, Alemania y un parque Musulpan, expresa.
El autor del proyecto Oaxaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad. UNESCO 1986, observa un Centro Histórico afectado por un cáncer que la empezó a invadir hace 30 años, por las sistemáticas manifestaciones de la Sección 22 del SNTE, la principal devastadora del centro histórico.
Y sin pensarlo, propone con urgencia la integración de un Consejo Consultivo Ciudadano, para preservar y rescatar al Centro Histórico que junto con la zona arqueológica de Monte Albán, son Patrimonio Cultural de la Humanidad desde hace 29 años.
INAH, CÓMPLICE
Ello, una vez que las autoridades del INAH, con su omisión de años, son cómplices de los depredadores del legado colonial.
A la par, el especialista propone un Plan Maestro de Protección y Conservación del Centro Histórico.
"Nuestro Centro Histórico necesita un proceso de revitalización para ayudarlo a sanar urbanística y arquitectónicamente por el daño patrimonial causado", dice.
En paralelo a esto, también se requiere de un proceso educativo y profundo que encarne en la sociedad y genere cultura de protección a nuestro patrimonio. "Necesitamos crear un nuevo modelo de ciudadano preparado psicológica e intelectualmente para defender su casa, que es Oaxaca"
Originario de Teotitlán de Flores Magón, el oaxaqueño de 68 años, se dolió del aspecto físico del zócalo capitalino. Fetidez por basura a plena luz del día, deterioro de acabados de cantera verde, fuentes inservibles, y árboles enfermos y agredidos por los depredadores urbanos.
Por demás ofensiva por contaminación visual resultan las carpas que dejaron los paristas de la Sección 22, hoy ocupada por alcohólicos crónicos. A ello, se agrega la velaría del auditorio guelaguetza que también es contaminación visual, observada desde el Zócalo.
Para el arquitecto Vergara, el comercio ambulante en el Zócalo y la Alameda de León, constituye una especie de bacteria que también contribuye al deterioro de la salud de nuestro Centro Histórico, dijo.
Expone que cuando la UNESCO, emite una declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad, en automático, los gobiernos de los pauses y del estado beneficiado con esa alta distinción, se comprometen a desplegar acciones de conservación y protección en sus respectivos ámbitos.
En el caso de Oaxaca, los gobiernos federal, estatal y municipal, han sido omisos al incumplir sus tareas de protección y conservación de este Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ello los hace cómplices de los destructores.
Fecha histórica
El Centro Histórico fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad el 11 de diciembre de 1987
