De una punta a otra de Estados Unidos, multitudes salieron a las calles ayer para celebrar la victoria de Joe Biden y el fin de cuatro años de turbulenta gestión del republicano Donald Trump.
Una vez que los medios de comunicación anunciaron el triunfo del demócrata de 77 años tras casi cuatro días de conteo de votos, miles de personas se dieron cita de manera espontánea en las inmediaciones de la Casa Blanca para decir "adiós" a Trump, celebraron en las afueras de la Torre Trump de Nueva York, ciudad natal del actual mandatario, y bailaron en las calles de Los Ángeles.
Lejos de ese clima de algarabía, el presidente saliente decidió pasar la tarde jugando al golf en la vecina Virginia tras tuitear afirmaciones incendiarias y sin fundamento sobre presuntos fraudes electorales, antes de regresar a la Casa Blanca.
La Black Lives Matter Plaza es parte de la avenida que conduce a la residencia presidencial y fue así rebautizada meses atrás para denunciar la brutalidad policial contra los afroamericanos.
Los carteles con los rostros de Joe Biden y Kamala Harris, la futura vicepresidenta, florecieron de nuevo en las calles de la capital, donde miles de los seguidores de los candidatos demócratas, todos con barbijo, los exhiben con orgullo.
Muchos que vivieron marginados bajo la gestión del magnate republicano tuvieron ayer un momento de catarsis. En las celebraciones ondeaban banderas de la comunidad LGBT y se veían carteles de minorías étnicas.
Cuatro años atrás, en 2016, el clima era absolutamente el opuesto en la ciudad, que había votado masivamente en favor de la demócrata Hillary Clinton, sorpresivamente derrotada por el entonces novato en política Donald Trump.
Escenas similares se vivieron en otras grandes ciudades.
En Nueva York, de donde Trump es oriundo, varios cientos de personas celebraron frente a la Torre Trump, en Manhattan.
En Los Ángeles, automovilistas hicieron sonar sus bocinas y la gente bailaba en las calles.
En California, numerosas personas se dijeron orgullosas de que su senadora Kamala Harris fuera la primera mujer en convertirse en vicepresidenta electa de Estados Unidos, y la primera persona negra en ocupar ese cargo.
Denuncias de fraude
Mientras en las grandes ciudades de Estados Unidos se celebraba, en otras partes del país, los partidarios de Trump reaccionaron con incredulidad y muchos repitieron las afirmaciones infundadas del presidente sobre la existencia de un fraude.
En el Departamento de Elecciones del condado de Maricopa, en Phoenix, Arizona, Sharron Morris, un entrenador de 51 años, dijo: "Quiero que se escuche mi voz. Está mal ganar las elecciones mediante fraude. El estilo estadounidense es ganar de manera pacífica y honesta, y eso no es lo que está sucediendo aquí".
En el barrio de La Pequeña Habana de Miami, algunos dijeron creer que la Corte Suprema de Estados Unidos anulará el resultado.
María Teresa Chao, una cubanoamericana de 86 años, afirmó que la elección le pareció similar a un largo juego de béisbol que aún no ha entrado en su última etapa.
"La Corte Suprema es la que tiene que decidir y va a dar ese jonrón. La evidencia contra Biden es abrumadora", sostuvo.
