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Cheo, testigo del desastre de El Llano de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Si antes de irme me tocara decirle algo a los políticos de hoy, serían dos cosas: una, que los que cuando estudiaban me pidieron fiado, pasen a pagar; y dos, ¡que se pongan las pilas!, porque los leones de este parque se están despellejando y El Llano cada vez está más descuidado”.


Son las palabras de Eliseo Plutarco Hernández Morán, “Cheo, el de las tostadas”; el hombre que en 63 años se ha ganado un lugar en la historia de la capital oaxaqueña, y a quien le ha tocado ser testigo del devenir cotidiano en la zona de la otrora Alameda de Guadalupe o Netzahualcóyotl, hoy conocido como Paseo Juárez El Llano.


Su sonrisa es franca, su tez refleja paz, y la evocación a sus recuerdos produce nostalgia, risa, pero también enojo; el amor por el lugar que durante tantos años le ha permitido generar el sustento para su familia, ya no es el mismo, y lo peor, dice, ya no volverá a serlo.


 



Actualmente, el tianguis cuyo desorden y saturación "ofendían" al Paseo Juárez El Llano, fue removido a otra zona.

 


“Si antes de irme me tocara decirle algo a los políticos de hoy, serían dos cosas: una, que los que cuando estudiaban me pidieron fiado, pasen a pagar; y dos, ¡que se pongan las pilas!, porque los leones de este parque se están despellejando y El Llano cada vez está más descuidado”.


Son las palabras de Eliseo Plutarco Hernández Morán, “Cheo, el de las tostadas”; el hombre que en 63 años se ha ganado un lugar en la historia de la capital oaxaqueña, y a quien le ha tocado ser testigo del devenir cotidiano en la zona de la otrora Alameda de Guadalupe o Netzahualcóyotl, hoy conocido como Paseo Juárez El Llano.


Su sonrisa es franca, su tez refleja paz, y la evocación a sus recuerdos produce nostalgia, risa, pero también enojo; el amor por el lugar que durante tantos años le ha permitido generar el sustento para su familia, ya no es el mismo, y lo peor, dice, ya no volverá a serlo.
 


Agradecidos e ingratos


A pesar de la lucidez que presume a sus 82 años, difícilmente podría recordar cuántas personas han pasado por su caseta a comer sus reconocidas tostadas de salchicha oaxaqueña, queso de puerco, quesillo y milanesa; lo que sí tiene muy claro, es que de los 15 políticos que desde su llegada a El Llano han gobernado la entidad, sólo cuatro han tenido la humildad de acercarse a comer sus productos: Fernando Gómez Sandoval, Jesús Martínez Álvarez, Diódoro Carrasco Altamirano y José Murat Casab.


“Muchos que hoy son políticos y profesionistas exitosos pasaron por aquí; algunos, incluso me empeñaban sus libros, sus batas, cualquier cosa con tal de comerse una tostadita; unos fueron agradecidos, otros ni se acuerdan que me deben”, platica divertido.


 



 

Testigo de historias bellas y dolorosas


Viudo desde hace cerca de 21 años, Cheo recuerda que llegó a El Llano, luego de conquistar a su esposa, por ahí de 1954 y en por lo menos tres décadas las ventas fueron excelentes para la familia, algo que hoy en día es difícil por la competencia que tiene; desde su espacio, que primero estuvo frente a lo que hasta hace no mucho eran los juzgados federales, ha sido testigo de muchas historias bellas y dolorosas.


“Aquí me ha tocado ver desde enamorados y sus travesuras, hasta el crimen de un comandante policial; me encantaba el zoológico que después se llevaron de aquí, de la transformación de varias propiedades donde antes eran agencias de automóviles como la de Jimmy Hamilton, la Casona del Llano, la Cámara de Diputados, en fin, si le contara todo lo que sé, tendría que escribirme un libro”, comenta.


Más de la mitad de su vida la ha pasado en ese lugar; su amor por ese espacio es tanto, que por eso le duele que se le ofenda con el descuido, que haya temporadas que se convierta en un verdadero muladar y que algunos que usan la zona para trabajar, no asuman la responsabilidad de protegerlo.


“Es triste ver cómo ha cambiado tanto mi Oaxaca, que la inseguridad le ahogue, que la gente ya no pueda caminar de noche con tranquilidad como lo hacíamos antes; aquí llegaban a dormir en las bancas algunos que tomaban la copita y no los dejaban entrar a casa y no pasaba nada; hoy, a las 8 y media de la noche, es un riesgo”, se queja.
 


Un parque inseguro


A Cheo, como a la mayoría de oaxaqueños, le preocupa que sus 3 hijos, sus 7 nietos y 12 bisnietos no puedan disfrutar lo que a él le tocó: un parque seguro, limpio, donde las familias realmente disfruten sus días de asueto y no tengan que huir al caer la noche porque no hay iluminación suficiente, donde se refleje la ciudad de paz y cordial que solía ser Oaxaca de Juárez.


“Yo recuerdo con mucha nostalgia, aquellos paseos de los Viernes de Cuaresma, los festejos del Día del Estudiante, hasta las agüitas esas que bailaban aquí enfrentito de la caseta y que les gustaban mucho a las niñas y niños; hoy, esos paseos terminan en agresiones, los estudiantes festejan en bares y de las agüitas sólo quedaron los hoyos”, señala.


 



La majestuosidad de El Llano, su tranquilidad y limpieza, es algo que se extraña actualmente.

 


El famoso tostadero no sabe cuánto tiempo le queda; dice estar “a tablas” con la vida, pero, mientras siga, dice, no perderá la esperanza de ver que el Paseo Juárez, El Llano, ese espacio donde prácticamente ha vivido 63 años, sea un parque que la sociedad y el gobierno conserven para que las próximas generaciones lo disfruten.A pesar de la lucidez que presume a sus 82 años, difícilmente podría recordar cuántas personas han pasado por su caseta a comer sus reconocidas tostadas de salchicha oaxaqueña, queso de puerco, quesillo y milanesa; lo que sí tiene muy claro, es que de los 15 políticos que desde su llegada a El Llano han gobernado la entidad, sólo cuatro han tenido la humildad de acercarse a comer sus productos: Fernando Gómez Sandoval, Jesús Martínez Álvarez, Diódoro Carrasco Altamirano y José Murat Casab.


“Muchos que hoy son políticos y profesionistas exitosos pasaron por aquí; algunos, incluso me empeñaban sus libros, sus batas, cualquier cosa con tal de comerse una tostadita; unos fueron agradecidos, otros ni se acuerdan que me deben”, platica divertido.

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