Ricardo Pedro Pablo, indígena zapoteco de La Mina, Tuxtepec, rompió con la costumbre de su pueblo de nacer pobre, morir pobre y sin educación, porque no ha dejado de perseguir su sueño de convertirse en un investigador científico de reconocimiento internacional.
“Yo no quería tener ese mismo destino”, afirmó.
A sus 26 años, después de egresar de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde era discriminado con frases racistas de “indio huarachudo”, por el uso de ese tipo de calzado de su comunidad, está por terminar su doctorado, mediante una beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt,) en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), catalogado como el mejor en Estados Unidos y en el mundo.
–Muchos jóvenes migran a los Estados Unidos, ¿por qué apostar por la educación para salir de la pobreza?
–En mí familia somos seis hermanos, crecimos solos, porque mi papá se fue a Los Ángeles, hemos sufrido mucho; entonces me dijo mi mamá (Concepción Pedro Hilario) que la educación era algo que me podía sacar adelante, siempre y cuando le echara ganas. Y así ha sido, la educación ha podido mejorar las condiciones de vida de mi familia. El estudio es fundamental para salir de la pobreza”, asentó.
Amor a la ciencia
Cuando cursaba la preparatoria en Cuernavaca, Morelos, a donde migró para vivir con un hermano, se empezó a interesar por la ciencia y después a estudiar un posgrado en el extranjero.
“Fue toda una transición; en la prepa me interesé, participé en varios concursos y me nació el cariño por la ciencia. Ya estando en la UNAM, donde ya empecé a realizar investigación y a ayudar a impatir clases, me entró la idea de estudiar en el extranjero. Y pude ingresar al MIT afortunadamente”, apuntó.
En abril próximo entregará un avance de su tesis, para un mes después presentar su examen de grado donde defenderá su tesis doctoral vinculada a las investigaciones que ha hecho y que incluso se han difundido en gacetas y diferentes publicaciones.
“Ya tengo el primer capítulo, desafortunadamente no he podido terminar por falta de tiempo, eso me impide concentrarme, pero como ya he publicado las investigaciones, mis profesores me han dicho que no habrá problema”, señaló.
Nuevos materiales
–¿En qué consisten tus investigaciones?
–Estoy desarrollando investigaciones con el fin de crear nuevos materiales, a partir del siliceno, el fósforo negro y otros, con base en el grafeno, para la energía y la electrónica.
–¿Y esa tecnología en dónde se aplicará?
–En la tecnología, cada vez se usan materiales más pequeños, más delgados, más flexibles, que consumen menos energía, que mejoran la velocidad del procesamiento y almacenan más información, con un mayor control. Con estos nuevos materiales, se podrá reducir el tamaño de los celulares. También, las celdas solares serán más delgadas, flexibles baratas y mejorará su eficiencia. Las investigaciones que hago son bastante novedosas; la idea es cambiar al mundo, esa es la filosofía del MIT. Ese es mi cometido, es una responsabilidad grande.
–¿Regresarás a México, para ayudar a tu país, a Oaxaca, a La Mina?
–No necesito regresar a mi país para ayudar; por el momento, vengo a tratar de motivar a los jóvenes a que estudien una carrera y se interesen por la ciencia. Su sueños se pueden cumplir, a pesar de su origen indígena y condiciones de pobreza, hay oportunidades, solo buscar. Si yo puedo, no veo por qué no. He ido también a mi pueblo y a las preparatorias de Tuxtepec a motivar a los jóvenes, principalmente a las mujeres de las comunidades rurales. Un pueblo educado cambia, progresa, mejora el nivel económico de todos.
–¿Seguirás estudiando?
–Sí, no sé cuándo voy a regresar. Quiero ser profesor investigador en alguna universidad o en el propio MIT, aunque sé que es muy difícil. También, aspiro a estudiar un posdoctorado en la Universidad de Harvard, obviamente becado, porque no tendría cómo pagar la escuela.
Huarachudo
–¿Sigues usando huaraches?
–Sí, claro, es mi calzado, ahora traigo unos tenis porque hace frío, pero los traigo en mi mochila. Son cómodos, nada más que haga un poco de calor me los pondré. No me gusta usarlos con calcetines.
–¿Y no eres discriminado por eso en Estados Unidos?
–Para nada, está prohibido, quien lo haga por su origen, color de piel, preferencia sexual o religión es expulsado porque existe un estricto código de ética. Así como estoy vestido, así ando allá en el MIT; este suéter, me dicen que es el de las fotos, porque siempre salgo así, lo tengo desde hace cinco años. Me gusta mucho; la ropa vieja es más cómoda. No tendría por qué vestirme de otra manera.
