Forma prácticamente parte de la poligonal del Centro Histórico; se localiza a escasas cuadras al norte de la sede del ayuntamiento capitalino; la engalanan cada vez que hay Guelaguetza en el auditorio del cerro del Fortín, pero el resto del año la olvidan.
Es la colonia Azucenas, formada escasamente por tres calles, pero que ni por eso tiene todo el respaldo gubernamental. Primavera, Otoño y Niño Artillero, sus vialidades, angostas, con piso desecho, y aún en pobreza y marginación; su colindancia por la parte norte, la carretera al cerro del Fortín.
“No, no, acá puras promesas. En el gobierno anterior ofrecieron apoyo, proyectos, mejorar los servicios de agua y drenaje, pero nada de eso en esta calle principal. Supuestamente íbamos a ser beneficiados por las obras del auditorio pero mire, nada hay”, dice la mujer en su tendajón ubicado en la calle Primavera.
Tan cercano y lejano
Tubería de PVC, delgada, en obras de rehabilitación de la red de agua potable. FOTO: Carlos Román Velasco
Primavera es la vía principal y desde hace varias semanas, la única de acceso por vehículo de motor a dicha colonia; se ingresa por la calle de Crespo y se toma la calle de Antigua Carretera al Fortín, de la colonia Guelaguetza, se pasa frente al nuevo estacionamiento del auditorio “Guelaguetza” y se cruza las escalinatas al cerro, remozadas a medias, el año pasado.
De ahí se llega a la colonia Azucenas; la calle paralela a Primavera es Otoño, pero que colinda con la vía federal, mientras que hacia abajo del cerro, la de Niño Artillero sale hasta la Panorámica del Fortín; no obstante, esta calle se encuentra semicerrada, debido a trabajos de reposición de drenaje. La colindancia con la carretera federal, en completo abandono, sin protección.
Por más de dos años, sus habitantes contemplaron los trabajos del proyecto Centro Cultural y de Convenciones, del que únicamente fueron testigos y poco beneficiados.
Fue el 22 de mayo del año pasado en que el Fideicomiso para el Desarrollo Logístico del Estado de Oaxaca (Fidelo) socializó la cuarta etapa de dicho plan, impulsado por la entonces Secretaría de Turismo y Desarrollo Económico (Styde).
Sin embargo, encontró resistencia por parte de un grupo de vecinos de la colonia Guelaguetza, así como de los costados de las escalinatas, mientras que los moradores de la Azucenas exigieron también atención a su asentamiento.
Nula atención
No nos están cumpliendo, no hay obras, relata una de las vecinas. FOTO: Carlos Román Velasco
En la de Primavera, la señora María Flores tiene su tienda; el año pasado fue integrante de la Comisión de Vigilancia de los vecinos y vive en la zona desde hace más de cuatro décadas.
Su padre, don Zeferino Flores, ya finado, fue uno de los fundadores del asentamiento, cuando todo era terreno escarpado, piedras y predios llenos de matorrales.
“En realidad ha habido poca atención; ignoramos por qué nuestra calle sigue abandonada, a pesar de que es nuestra única entrada o salida; por acá entran ambulancias si se requiere; por acá entran los servicios básicos, pero está deteriorada”, expone.
Relata que el año pasado, junto con otros vecinos e integrantes del comité pugnaron para que el asentamiento fuera tomado en cuenta por el Gobierno del Estado. “Yo sí conozco perfectamente el proyecto, conozco lo que demandamos porque estampé mi firma, pero para esta calle, nada se está se está cumpliendo”, añade.
Voz más crítica la de un hombre entrado en años, que prefiere no dar su nombre para evitar complicaciones.
“El presidente de la colonia no ha cumplido, es un hombre que sólo está metido en la política, no le interesa a los vecinos, atiende sólo a un grupo de sus conocidos o familiares; incluso cuando se eligió lo hizo a la mala y hasta amenazó con protestar en el municipio si no lo reconocían.
“No sabemos qué compromiso tenga con las autoridades pero en realidad no hace nada por nosotros. Cada vez que lo vamos a ver, se enoja y dice que sí está trabajando”, relata.
Que sí hay obras
Destrozos por doquier, en la calle Primavera; quejas múltiples de vecinos. FOTO: Carlos Román Velasco
La calle Primavera y su privada tienen el piso destrozado; en cualquiera de las esquinas hay pavimento hundido y registros de drenaje en mal estado. Los grafitis se ven por todos lados también.
La calle Otoño es una de las que sí están siendo rehabilitadas pero únicamente en cuanto a la reposición de las tomas de agua potable; no obstante, en varios tramos de la vialidad quedaron pendientes de cubrir los hoyancos.
Niño Artillero, donde vive el dirigente de los colonos, es la única que tiene trabajos tanto de rehabilitación de la red de drenaje como de agua potable.
“Sí hay trabajo, el gobierno sí está cumpliendo, usted lo pudo constatar con sus propios ojos que se están haciendo”, responde el presidente de la colonia, Juan Paz Castellanos.
--Los vecinos de la calle Primavera dicen que no.
--Bueno, ahí no se ha empezado porque es la única calle que pueden entrar los carros con materiales, pero se va a hacer.
--¿Sí está cumpliendo el gobierno?
--Por supuesto que sí, ustedes lo vieron.
--Los vecinos se quejan de la inseguridad.
--Ustedes son periodistas, deben saberlo; acá en la colonia no hay; más arriba sí, pero acá bajan a refugiarse las víctimas. Ahí están las cámaras del C-4, ustedes deben investigar.
Cumplen a medias
Trabajos a medias, en la calle Otoño de dicho asentamiento. FOTO: Carlos Román Velasco
Doña Angélica vive sola, en la calle Otoño, esquina con las escalinatas; enviudó desde hace más de una década.
Relata que, si bien en su calle repusieron las tomas de agua potable, los trabajos se hicieron a medias, pues varios tramos del piso de piedra no fue rellenado, mientras que el drenaje quedó intacto, sin rehabilitación.
“Tengo más de 60 años viviendo aquí, antes cuando llegamos había nopales, mucha piedra; cuando compramos acá le costó mucho trabajo a mi esposo romper la peña para hacer la casa; no había ni gente ni luz ni agua”, dice.
Su marido fue Bartolo Reyes, trabajó en lo que fue ADOSAPACO, hoy Servicios de Agua potable y Alcantarillado de Oaxaca.
La inseguridad, señala, es evidente; “seguido bajan corriendo los turistas de que los asaltaron o de que los amenazaron; por acá se vienen a refugiar los cholos, porque no hay vigilancia; el presidente de la colonia no ha hecho nada para garantizar que vivamos en tranquilidad”, expone.
¿Y la transparencia?
Aunque las obras son menores, SAPAO presume que con recursos del programa Fonregión, construye la red de agua potable en las colonias Guelaguetza y Azucenas, sin especificar el monto de la inversión. Asegura que instala 357.47 metros lineales de tubería PVC hidráulica y construye cuatro cajas de operación de válvulas
