Es una victoria histórica, pero además pudo ser una victoria raspada, herida, sufrida, dolorosa, pero encima terminó siendo, además, llena de angustia, llena de drama, rozando los pucheros de la tragedia. Pero ahí quedó: triunfo apoteósico de México sobre Alemania. 1-0. Y que lloren los apostadores.
El luto de los alemanes tiene tres asesinos. Guillermo Ochoa montando el muro que los alemanes prometieron, y con un devastador Javier Hernández, que convirtió en su bayoneta asesina a Chucky Lozano.
Un primer tiempo en el que México pudo ponerle una sonrisa más amplia al marcador. Pero eligió, en el segundo tiempo, ponerle esa mueca doliente de vivir bajo angustias. Pero lo eligió así, y también ganó.
CAZADOR, CAZADO...
Se masticaba. Intensidad. La rabia del hambre, el hambre de la rabia. Ambos, México y Alemania.
Bajo un alto grado de concentración y despliegue físico, los porteros empezaron a convertirse en personajes de novela. Detener la artillería rival de convertía en una oda de ciencia ficción.
Guillermo Ochoa y Manuel Neur hacían del 0-0 una mueca injusta, porque espectáculo había. Alemania pausado y México con ardor de conquista peleaba cada balón y su despliegue, con igualdad o superioridad numérica erizaba a los alemanes.
México era más vertical, con posición de disparo. Y en la cabalgata sistemática Javier Hernández elegía ser el pivote, mientras buscaba la sincronía con Chucky Lozano, con un Carlos Vela que dudaba de reclamar la posesión para explotar su capacidad de ejecutor.
Minuto 35. Javier Hernández arrastra, amenazando con perfil hacia la derecha. Mide los tiempos para que Chucky entre al área. Lozano revienta dos osamentas, la de Kimmich y la de Ozil, en una tibia cobertura. Limpiado de maleza el terreno, su disparo es abajo, a la derecha, sí al palo de Neuer. 1-0, México.
1-0, y la boca abierta del marcador es la boca abierta del azoro, de la incredulidad, de la tribu alemana de la tribuna y de la cancha, mientras florecen con el resorte violento, brutal de la euforia, los mexicanos desplegando una alfombra de sismos intensos. Lo imposible tiene la sonrisa de lo probable.
México estremece el Mundial: le tunde al campeón y lo hace por primera vez en copas del mundo.
