Carlos Ayala Trujillo dejó todo en la cancha.
En cada encuentro puso en práctica lo aprendido a Cesáreo Victorino Ramírez, y eso le valió para ganar el Citlalli como el mejor zaguero central.
Carlos nació en la capital oaxaqueña. Es hijo de Israel Ayala y María Guadalupe Trujillo. Cursó la primaria en la escuela Héroes de Nacozari ubicada por el Jardín Madero, donde recuerda haber tenido una infancia donde tuvo siempre el balón.
La secundaria la cursó en la ETI 14 donde considera haber recibido un futbol con mayor formación, tras la instrucción que les daba el profesor José María mejor conocido como el Volka, quien conformó la selección de la institución, y en el último año en esta institución me entrenó el profesor Mario Pastor.
CON LOS COLORES AZUL Y BLANCO
Tenía quince años cuando conoció a Cesáreo Victorino, quien le invitó para conformar el equipo de la Escuela de Cruz Azul.
Su proceso en la Escuela de Cruz Azul duró dos años, ya que a los 17 tuvo la fortuna de ser llamado para integrarse el equipo de la Máquina Celeste de Cruz Azul de la primera división de futbol mexicano, siendo el primer jugador de la escuela que recibe la oportunidad de probar suerte en el futbol profesional.
BRINCA AL FUTBOL PROFESIONAL
“En Cruz Azul permanecí por espacio de dos años de 1982 a 1984, el primer año estuve en las reservas bajo la dirección técnica de Héctor Pulido y Miguel Marín (+), y en el segundo año brincó al primer equipo que estaba el profesor Alberto Quintano y de auxiliar estaba Enrique Meza”, comenta Ayala Trujillo.
Su salida de Cruz Azul se debió que en Salina Cruz se estaba llevando a cabo un proyecto para conformar el equipo de Átomos de Salina Cruz, que estuvo al mando de Cesáreo Victorino, y que más tarde se convertiría en Petroleros. Llegué de préstamo permaneciendo por espacio de dos años de 1984 a 1986.
Después, estaba el proyecto de enviarme a Pachuca que andaba en la segunda división, pero llegó Cesáreo Victorino y habló con los directivos de Cruz Azul, y tras acordar me llevó al igual que a otros cuatro compañeros más.
SIEMPRE JUGÓ EN SEGUNDA DIVISIÓN
Toda su vida prácticamente se forjó en la categoría de segunda división, ya que de Salina Cruz fue comprado por el Deportivo Oaxaca, permaneciendo por espacio de ocho temporadas, que fue del 1986 a 1994, logrando en ese lapso saborear las mieles de un campeonato.
Al siguiente año (1995) se crea la Primera División A y señala haber tenido ofrecimientos para integrar los equipos de San Luis, Celaya y Atlético San Francisco, quedándose con este último equipo cumpliendo los 30 años de edad.
“En el primer año llegamos a la ronda de semifinales, donde somos eliminados por Celaya, que a la postre fue el campeón y lograba el ascenso, pero lo más curioso es que es en esa temporada donde me reconocen otorgándome el trofeo Citlalli, como el mejor defensa central.
“Siendo ahí donde permanezco por espacio de cinco temporadas, y al cumplir los 35 años me retiro en 1999”, concluyó.
Dos décadas como entrenador
En el año 2000 inicia su etapa como director técnico al integrarse al trabajo del equipo León de la primera división, que estaba a cargo del profesor José Luis Saldívar.
Después llega al equipo San Luis donde fungió como secretario técnico; regresa a León y se inicia como director técnico con San Francisco del Rincón de la segunda división.
Posteriormente dirige al equipo de Cruz Azul Hidalgo que adquiere su sede en Oaxaca y es donde de alguna manera encuentra conformar un plantel que le llevó a marcar su mejor etapa como técnico, ya que en todo el tiempo que estuvo dirigiendo al equipo siempre estuvo en liguilla y se disputó una final ante el Puebla.
Si esa final se hubiera ganado, “sería la cereza en el pastel, porque se hubiera consolidado el proyecto de Cruz Azul en Oaxaca”.
Posteriormente, dirige a Lobos BUAP, donde solo permaneció diez jornadas.
Después estuvo en Unión de Curtidores donde permaneció tres emporadas, y después vuelve a su querida Oaxaca.
Actualmente trabaja en el proyecto del equipo Porteños de Salina Cruz donde funge como director deportivo, donde vuelve después de 30 años, buscando afianzar este proyecto.
