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Pequeño Tony, un grande de la lucha libre en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Aunque nunca pisó una arena de renombre para demostrar su calidad, agilidad y conocimientos arriba del ring, en cada festividad, barrio, colonia, se escuchaba como lo aclamaban, siempre brindando un espectáculo digno de lo que para él es lo más preciado, su público.

 

Manuel Martínez, mejor conocido en el ambiente luchístico como Pequeño Tony, inició en este deporte en el año de 1979 a invitación de su amigo y compadre Red Power, quien lo llevó a entrenar al gimnasio de El Cardenal que se encontraba ubicado en la calle de Rayón, por lo que ambos fueron sus instructores.

 

 

Para el experimentado gladiador, la lucha libre no es un juego, “desgraciadamente muchos de los jóvenes luchadores, creen que es un juego y suben a eso, a jugar en este deporte, ojalá tomen conciencia que no es así, que es algo serio y le den el valor que tiene este deporte, porque todos los que conocí anteriormente, Richard Reyes, Cardenal, Zombie, Red Power, Batman, Pepe Cisneros, Rigo Cisneros y muchos más, eran serios para su trabajo”. 

 

 

Reconoció que la lucha libre ha evolucionado mucho, “cuando era niño El Santo, el enmascarado de plata, ya era famoso y era otro tipo de lucha, la cual paulatinamente fue evolucionando, cuando llegué a ser gladiador ya era diferente y se fue quedando  atrás la lucha a ras de lona, en la actualidad está mucho más olvidada, cuando es muy padre, por lo que es importante que todos los luchadores consideren que esinteresante aprenderla, porque, por eso son criticados, ya que no tienen esos conocimientos”.

 

 

Destacó que de los luchadores que él conoció existen muy buenos, “para mi todos fueron excelentes, tuve a muchos en el gimnasio como amigos, instructores, pero al que más admiraba era a Red Power, después llegó el Conde Salazar a evolucionar la lucha, porque aunque mi compadre era bueno tanto a ras de lona como en lo aéreo, éste joven le dio un giro total y se fue más arriba todavía”.

 

 

Explicó que la razón por la que nunca estuvo presente en alguna de las arenas que han existido en la ciudad no fue porque le faltaran oportunidades de estar, “sentía que ahí lucraban con el trabajo que hacía uno, los explotaban en pocas palabras, en la Arena San Francisco iban muchos compañeros porque tenían la idea de lucir, y no era gran sueldo el que les daban”. 

 

 

En la ciudad existe mucha afición de este rudo deporte, “pero al perder la lucha libre todo lo que tenía de realidad, los aficionados dejan de asistir a las arenas, porque ven que los muchachos van a jugar y entonces, mucha gente se aparta y se va porque ve que hacen lo mismo y anteriormente el promotor iba a visitar los pocos gimnasios que existían, para ver que muchacho estaba entrenando y así  los programaba”.

 

 

Finalmente, recomendó a sus compañeros luchadores, que le echen más ganas, que se dediquen a entrenar en los diferentes gimnasios que existen, “si quieren superarse deben de dedicarse más tiempo a aprender, y que mejor que en la lona, que dejen de chacotear, porque solamente así podrán destacar cada vez más, pero sobre todo, que agarren las cosas con seriedad, o sea, el que quiera subir, que le eche ganas y el que quiera jugar que siga como está”. 

 

 

El Pequeño Tony vive en la memoria de cada una de las personas que acudieron a disfrutar de las emociones de la lucha libre, en las tradicionales funciones que por desgracia se han ido perdiendo en cada uno de los barrios de la ciudad capital. 

 

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