Con un Kylian Mbappé que firmó un doblete y la cereza en el pastel de Bradley Barcola, Francia dejó en claro que no vino de paseo a Norteamérica.
En una tarde donde el futbol fue de un solo lado, Francia dictó una verdadera clínica de contundencia al aplastar 3-0 a Suecia en los Dieciseisavos de Final, en el majestuoso Estadio Nueva York Nueva Jersey, que se vistió de gala para presenciar el show de un hombre que, cuando se pone la camiseta de su selección, se convierte en un auténtico monstruo: Kylian Mbappé.
Desde el silbatazo inicial, la escuadra dirigida por Didier Deschamps asfixió la salida de los vikingos amarillos. Suecia intentó poner el cerrojo atrás, apostando al orden físico que tanto los caracteriza, pero el talento galo rompió el candado muy rápido.
El primer dardo llegó cortesía del capitán. Mbappé tomó un balón por la pradera izquierda, metió el acelerador dejando sembrada a la zaga sueca y, con una definición de billarista al poste lejano, mandó a guardar la redonda. ¡Un golazo para abrir la lata!
No pasó mucho tiempo para que Kiki volviera a vacunar. En un contragolpe letal, el sello de la casa de esta Francia, Mbappé aprovechó un pase filtrado a la espalda de los centrales y fusiló al arquero escandinavo para poner el 2-0 antes de irnos al descanso. La cara de los suecos lo decía todo: no había forma de frenar al 10.
BARCOLA LE PUSO HIELO
Para el complemento, Suecia intentó adelantar líneas por pura inercia y orgullo, pero dejaron avenidas completas en su sector defensivo. Francia jugó con la desesperación del rival y bajó las revoluciones, manejando el mediocampo con la maestría que los caracteriza.
Fue al minuto 78 cuando el recién ingresado Bradley Barcola cerró la pinza. Tras una jugada de fantasía por la banda derecha, el extremo parisino apareció solo en el área chica para empujar la esférica y dictar la sentencia definitiva: 3-0.
Con ese resultado, Suecia hace las maletas y se despide de Norteamérica, mientras Francia espera rival en la ronda de los mejores 16.
