La Compañía Minera Natividad y Anexas mantiene juicios de amparo ante demandas en su contra ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y para que se le reconozca su propiedad territorial dentro del municipio de Natividad.
El asesor jurídico de la empresa, Antonio de Jesús Espinoza Díaz, explicó que el 3 de febrero de 2015, después de múltiples denuncias populares ante la Profepa, que calificó como infundadas, Calpulálpam interpuso demanda de amparo indirecto en contra de distintas autoridades, en las que reclama el otorgamiento de diversos títulos de concesión minera sin haberles consultado previamente, en su carácter de pueblo indígena.
Posteriormente, la minera fue emplazada al juicio el 24 de marzo de 2015; derivado del estudio realizado para intervenir en juicio de amparo, conocieron de la sentencia del 16 de mayo de 1996 dictada por el Tribunal Unitario Agrario del distrito 21 en la cual se titularon y reconocieron en favor de Calpulálpam, las tierras del municipio de Natividad, incluyendo las tierras de la minera.
Por estas razones, el 15 de abril de 2015 la empresa promovió demanda de juicio de amparo indirecto para lograr la reposición del procedimiento en el que se titularon los bienes comunales de Capulálpam, para que se excluyan de esos bienes comunales sus propiedades y posesiones.
Espinoza Díaz detalló que la minera ha operado durante 240 años dentro de la región de la Sierra Juárez del estado de Oaxaca, cuando inició sus operaciones en 1775.
A través de distintas compraventas, la empresa adquirió una serie de terrenos para consolidar lo que actualmente conforma su fundo minero y que cuenta con una superficie mayor a cuatro hectáreas ubicadas dentro del municipio de Natividad y del municipio de Xiacuí.
En mayo de 1996, sin embargo, el Tribunal Unitario Agrario dictó sentencia dentro del expediente 50/95 en el que reconoce y titula las tierras comunales de Capulálpam; pero, apuntó, arbitrariamente se incluyeron las tierras del municipio de Natividad, entre ellas, las que por más de dos siglos habían sido propiedad y posesión de la minera.
Para Espinoza Díaz, la inconformidad de los comuneros de Capulálpam está relacionado no con la operación de la mina ni del cuidado de los recursos naturales, sino que la empresa ante la caída de los precios internacionales del oro en el año 2006, tuvo que recortar el apoyo que entregaba a la comunidad.
“Uno de los gastos que recortó, para mantenerse a flote y evitar la quiebra, fue el apoyo que desde hacía más de 80 años venía entregando a Capulálpam, situación que enfureció a los caciques que actualmente dirigen esta comunidad, quienes llevaban algunos años desviando dichos fondos y repartiendo ese dinero entre ellos, por lo que ante dicho recorte se vieron personalmente afectados”.
