Por Rodolfo Ríos Reyes
Cada viernes de la Cuaresma, el Paseo Juárez “El Llano” se transforma en un escenario de música, flores y juventud, en uno de los rituales más emblemáticos de la ciudad: los Viernes del Llano. Esta tradición, que combina religiosidad, folclor y convivencia estudiantil, atrae a cientos de oaxaqueños y turistas que se dan cita para presenciar los paseos florales y participar en la entrega simbólica de flores.
De acuerdo con la historia oral y la registrada en algunas investigaciones, los Viernes del Llano tienen sus raíces en el Siglo XVIII con la devoción católica la Señor de Tepeaca, el cual, era venerado en una ermita que se ubicaba el espacio que ahora ocupan las instalaciones de las preparatorias 2 y 6 de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO). Cabe destacar que dicho culto se intensificaba durante la denominada Semana Mayor del Calendario Litúrgico. Ya para 1827, con la creación de la UABJO, la tradición fue adoptada por la Federación Estudiantil Oaxaqueña.
A mediados del siglo XX, jóvenes de barrios como Jalatlaco y Guadalupe comenzaron a desfilar después de la misa de los viernes de Cuaresma, ofreciendo flores a las jóvenes de su comunidad como una muestra de afecto y respeto. Con los años, esta costumbre evolucionó hasta convertirse en un evento cultural y social que mantiene viva la identidad oaxaqueña.
La historia también cuenta que los Viernes del Llano fueron organizados por la Academia Oaxaqueña, el Colegio Científico de Antequera, El Verbo y la Unión y Progreso. Actualmente, la tradición es organizada y ejecutada, principalmente, por estudiantes de nivel preparatoria de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), quienes recorren el Paseo Juárez desfilando con flores y música de marimba, rondallas y bandas locales. La joven que recibe más flores es coronada “Madrina del Viernes del Llano”, un reconocimiento que simboliza la participación comunitaria y el valor de mantener las tradiciones vivas.
Para 2026, los Viernes del Llano se celebrarán los días 20 y 27 de febrero, 6, 13 y 20 de marzo.
Además de la música y los paseos florales, los eventos buscan promover el respeto, inclusión y perspectiva de género, adaptándose a los tiempos modernos sin perder la esencia festiva y comunitaria.
Los Viernes del Llano no son solo un espectáculo visual y musical; representan la fusión de religiosidad, juventud y cultura popular, un símbolo de cómo Oaxaca mantiene vivas sus tradiciones mientras se adapta a nuevas generaciones. Para quienes deseen asistir, se recomienda llegar entre las 9 y las 12 del mediodía, cuando el desfile alcanza su máximo esplendor.
