La emergencia sanitaria por el COVID-19 puso de manifiesto el grado de la adicción que existe entre la ciudadanía hacia las bebidas alcohólicas.
Algunos en su necesidad pusieron en juego su vida tanto por exponerse al contagio realizando largas filas para adquirirla, como al arriesgarse a realizar preparados con alcohol de caña.
Maira González Aparicio, jefa de la Unidad de Calidad Sanitaria de los Servicios de Salud de Oaxaca explica que el riesgo para la salud por el consumo de bebidas adulteradas va desde la ceguera hasta la muerte.
“El organismo pude reaccionar de diferentes formas. Las bebidas adulteradas causan daños múltiples al organismo”, indicó.
En Oaxaca, desde el inicio de la pandemia, tres personas han fallecido por la ingesta de bebidas preparadas con alcohol de caña.
En todo el país suman más de 166, registradas en Puebla, Jalisco, Morelos, Yucatán y Veracruz.
Si bien no se aconseja el consumo de bebidas alcohólicas, la Secretaría de Salud de Oaxaca hizo algunas recomendaciones para identificar una bebida alcohólica adulterada. Una de éstas se centra en la tapa la cual no debe girar ni presentar escurrimiento de líquido, otra es que cuente con el holograma y que sea auténtico, también que el aforo o llenado sea el mismo ya que un proceso manual no tiene esa precisión.
La mayoría de las etiquetas tienen un pegado horizontal que impide que sean retiradas totalmente, otro punto importante es que los marbetes y etiquetas deben de estar bien colocados y pegados. “Si algo está mal no es recomendable comprarlas y mucho menos consumirlas”.
Las etiquetas tampoco tienen que estar encimadas o sobrepuestas.
Las sanciones para quienes expenden este tipo de bebidas van desde una multa, amonestación, clausura o aseguramiento del producto.
El usuario puede reportar estas irregularidades mediante una queja en la página de la Cofepris.
González Aparicio indicó que hasta el momento no cuentan con ninguna queja al respecto ni alcohol asegurado.
