Desde que detuvieron y encarcelaron a su hija, no ha dejado de buscar la manera por conseguir su libertad. “Nunca he perdido la fe y así se me vaya la vida, no voy a dejar de luchar”, señala la Issa Monzón, madre de Mónica Cuevas Monzón, quien lleva 10 años ocho meses presa en el penal de Tanivet, Tlacolula.
Con un examen positivo al protocolo de Estambul, que demuestra que fue torturada para declararse culpable del delito de secuestro, Mónica pide ser beneficiada con la Amnistía del gobierno federal.
“Ha sido algo muy desesperante porque mi hija ya va a cumplir 11 años en la cárcel y no hay nada, no hacen nada, toda la vida nos dicen que se va a hacer esto, lo otro y nada. A ella le hicieron la prueba de Estambul y salió positivo porque le hicieron firmar muchas cosas que ella no hizo. Yo le suplico, le imploro al presidente de la República a que me ayude a que mi hija salda de ese lugar”, expresó.
Desde que trasladaron a Mónica, originaria de la Ciudad de México al penal de Tanivet, Tlacolula, Issa tuvo que dejar su vida en la capital del país para poder dar seguimiento al proceso penal.
Sus nietas, en ese entonces de 11 y 12 años tuvieron que ir a vivir con su papá y la bebé de un año, quien estaba enferma de cáncer, se quedó a su cuidado. Dos años después, y con su madre en el penal, la bebé falleció.
Para Issa no ha sido nada fácil. Ella padece epilepsia y los ataques la mantienen imposibilitada para poder trabajar.
“Ya son muchos años de sufrimiento por el encierro, por el fallecimiento de mi nieta, la separación de sus hijas que ahora tienen 20 y 21 años y están desesperadas por ver a su madre, todos queremos verla libre”.
Issa relató que la familia es oriunda de la Ciudad de México y tuvo que mudarse ella sola hacia Catano en Oaxaca, a una casa que les prestaron.
“No dijeron que la cárcel estaba muy llena por eso la mandaron para acá”, refirió y precisó que aún cuando es un penal que la tuvo que mover de residencia, se siente tranquila porque su hija está en un entorno menos hostil”.
Antes de ello venía a verla dos veces al año, hasta que los gastos la consumieron. “Yo pedí una casa prestada en Etla porque aquí estuvo en un inicio en el penal, después la trasladaron a Tanivet y desde aquí sigo luchando por su libertad. A mi me cuesta mucho trabajo porque soy enferma, desde hace 30 años tengo crisis convulsivas y no puedo estar mucho tiempo sola en la calle porque me he llegado a caer, a golpear en la cabeza”.
Para Issa en el caso de Mónica refleja la injusticia que prevalece, por ello, solicitó que se analice el caso y se otorgue la libertad.
