TIERRA CALIENTE, Tamazulapan del Espíritu Santo, Mixes.- De la carretera principal que nos traslada al municipio de Tamazulapan del Espíritu Santo se desprende un camino que conduce a este lugar, evidencia la limitación de recursos que impide pavimentar los nueve kilómetros que le separan de la cabecera municipal; terracería que, mediante tequios, es adecentada constantemente, mientras las lluvias o los embates naturales lo permiten a los habitantes de esta parte de la sierra mixe.
La entrada a esta pequeña localidad de Tierra Caliente, sin embargo, da cuenta de que los 37 mil 500 pesos mensuales que recibe de partida presupuestal esta agencia han servido para algo, sin embargo, es la colaboración de los migrantes lo que se ha convertido fundamental para impulsar la obra.
A pesar de ello, es evidente la omisión de las autoridades ante 11 familias que, hace seis meses, perdieron su patrimonio y siguen en espera de que al menos un funcionario se interese en conocer sus casos.
La necesidad de refugiarse bajo un techo obliga a que algunas familias duerman en casas derruidas a pesar de los riesgos. FOTO: Emilio Morales
No somos importantes
Quizá el gobierno esperaba una desgracia mayor para atender a a estas familias "o quizá creerán de verdad que somos invencibles", dice el agente municipal Fidel Martínez Robles.
“Aquí hay 11 familias afectadas por los daños del temblor; viven en casa ajena porque sus viviendas quedaron muy dañadas o se cayeron totalmente; sin embargo, no somos importantes para que volteen a vernos”, expresó
Sobrevivir para esta comunidad no es tema nuevo, de hecho, ha sido gracias a las insistentes gestiones y, especialmente a la ayuda de los inmigrantes, que hoy es una agencia donde se mira cierto nivel de desarrollo; la mitad de sus casas, aunque bien construidas, se encuentran en el abandono, la migración es alta, como lo es su pobreza.
“Aquí la gente o se dedica a la artesanía o se van del pueblo, de las 120 viviendas que hay, solo el 50% está habitada, la gente emigra porque no hay para comer; por si fuera poco, es una comunidad donde ya casi no hay niños”, expresó.
La entrada a la comunidad está pavimentada, en Tierra Caliente se aplica el dinero para lo que es, su gente no admite cobro a las autoridades y exige cuentas claras, pues los encargos dicen, son para servir al pueblo no para hacerse de dinero.
Tierra Caliente, Tamazulapan
Esta situado en la sierra Mixe a una altitud de 1 mil 764 metros sobre el nivel del mar
180 habitantes
120 viviendas
31,74% de la población es analfabeta
100,% de la población es indígena, y el 86,52% de los habitantes habla lengua materna.
45,65% de la población no habla español.
Por eso, la indiferencia de las autoridades estatales y federales a los daños que padecieron las familias de ese lugar, en los pasados sismos, no es concebible para los habitantes del lugar; ellos tienen claro que el servicio al pueblo no tiene pretexto.
“ Aún no estábamos sirviendo cuando sucedió el temblor, aquí los cargos son de un año, pero nos tocó ver la desgracia y quiero decirle algo, la gente que perdió sus viviendas de verdad tiene necesidad de ayuda”, dijo Martínez Robles.
Seis meses y solo una marca
Las lágrimas asoman en los ojos, quiere mantenerse firme pero, al observar los resto del patrimonio que construyó con tanto esfuerzo al lado de su esposo, Guadalupe Jiménez Cruz, siente que se derrumba igual que su casa después del sismo de septiembre de 2017.
Apenas entiende lo que escucha, pero en su corto castellano trata de explicar lo sucedido la fatal noche en que se aniquiló lo hecho con muchas horas y años de trabajo, esfuerzo y sacrificio.
“Mi esposo y yo estábamos aquí - la recámara- ya casi durmiendo, mis hijos no estaban porque estudian en Tama, nunca pensamos que temblara así, mucho menos creímos que el cuarto y la cocina comenzaran a caer, ahora ya no tenemos donde vivir”, dijo.
Vivir en casa ajena
Según relató a NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca, a través del tesorero de la comunidad, Melchor López Ausencio, ella y su esposo apenas lograron salir de la vivienda antes de ver como el techo se venía abajo y la cocina comenzaba a desmoronarse. El recuerdo duele, sobre todo porque abandonar lo que un día fue su hogar y vivir ahora en casa ajena es algo que nunca se imaginó esperimentar.
“Vino un hombre que dijo era de gobierno, le puso un número a la casa y me dejó este papel, según iba a mandarnos ayuda, hasta hoy nadie ha vuelto, lo peor es que no sabemos de dónde o cómo vamos a hacerle para reconstruir esto”, comentó.
Lupita y su esposo se dedican a la artesanía que ofrecen en los días de plaza en Tamazulapan, apenas logran la venta de entre 500 o mil pesos; para completar el gasto, su marido realiza trabajos de peón de albañilería, mozo y otros oficios que vayan saliendo, sus hijos están en la escuela fuera de Tierra Caliente, trabajan y estudian, los jóvenes solo así pueden irla pasando. Para ella, la posibilidad de reconstruir su patrimonio se observa mucho muy lejos, .
“Nos pasamos varios años trabajando para levantar nuestra casa, ya no creo que podamos de nuevo y lo peor es que ese hombre solo nos engañó, nunca mandó a nadie más, nunca volverá para ayudarnos”, puntualizó.
Los Ayuukjä'äy (mixes), que residen en Tierra Caliente resisten en silencio y buscan la forma de resolver solos este problema, sin embargo, crece la molestia por la omisión cometida por el gobierno para atender el llamado después de 6 meses, porque hasta el momento no tienen a quien recurrir, cómo resolver y enquien apoyarse.
