Leer es una pasión que no sólo entra por los ojos, también ocurre a través de los dedos en la sala de lectura tiflológica de la Biblioteca Pública Central Margarita Maza, ubicada en la capital del estado, un espacio creado exclusivamente para garantizar a las personas débiles visuales y ciegas el acceso a la lectura.
David Gutiérrez, es el responsable del lugar. Vivir con discapacidad visual hace que entienda perfectamente cada una de las necesidades de este sector de la población, que muchas veces es relegado pese a su capacidad para consultar textos, escribir a computadora o navegar en internet.
Sentado frente a la computadora, David es experto en su uso. El desarrollo de un oído agudo le permite seguir las indicaciones de la voz en el programa que guía las funciones que podría aplicar.
“Lo que la sala nos garantiza es el derecho libre a la cultural que tiene que ver con la lectura, recreación, conocimiento, acceso a la lectura, información a través de redes y sistemas digitales, sobre todo si queremos construir una sociedad solidaria a la discapacidad este espacio lo hace de forma incluyente”, expuso.
A pesar de que su diseño y los materiales que contiene la sala tiflológica están orientados para el uso de las personas con discapacidad visual, una de las funciones más importante es dar la oportunidad a toda la sociedad de conocer y apropiarse de herramientas que ocupan quienes viven con discapacidad.
De tal manera que el espacio también es utilizado por estudiantes en formación en educación especial y todas aquellas que deseen aprender a leer en braille.
Habitualmente hacen uso de la sala entre siete y hasta 15 personas de manera diaria, tanto personas con discapacidad visual como estudiantes en formación en educación especial.
