El periodista Jenaro Villamil afirmó que terminar con el sistema de la cleptocracia en el país, que es el “gobierno de los ladrones”, va a tardar, tras los resultados de la elección del 1 de julio.
Advirtió que este modelo del saqueo está más allá de los individuos, sino que consiste en un sistema.
“Hay una idea de hacendados en México, hay gente que todavía se cree hacendada y que dice 'no, no, esos no tienen que opinar; nosotros somos los dueños de los recursos'; esto es un proceso cultural, de cultura política, que va a tardar, pero sí tenemos que estar muy pendientes de que tiene que cambiarse”, dijo.
Villamil presentó ayer su libro “Cleptocracia” en la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO).
Ejemplo de Brasil
En su exposición, el autor comentó que el Gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador debe fijarse en lo sucedido en Brasil, en donde el partido de Ignacio Lula Da Silva no supo acabar con la cleptocracia, y ésta lo atrapó, al grado que ahora varios están acusados de corrupción, con procesos judiciales abiertos.
“Minimizaron el asunto de la fiscalización ciudadana y de la crítica a la corrupción, y efectivamente la corrupción se engendró en el PT, en el Gobierno de Lula, quizá no es Lula el que encabece la corrupción”, agregó.
El escritor destacó que los ciudadanos de Brasil, que no sintieron representados por el movimiento de Lula Da Silva, en el proceso electoral que se celebrará este domingo, han volteado a opción de la ultraderecha, que representa Jair Bolsonaro.
El periodista de la revista Proceso destacó que en la transición que está por darse en México, lleguen nuevos “mafiosos”.
“Que nada más reproduzcan los mismo que ha sucedido, es decir, lo que hay que romper es el sistema cleptocrático, es decir está idea que desde el poder público los recursos los administras para tu beneficio y, el saqueo, la idea del saqueo nacional es terrible no solo de dinero, hablo de recursos naturales, de recursos tecnológicos, de la idea de apropiación”, comentó.
Redes para fiscalización
Las nuevas tecnologías de la información como las redes sociales, deben servir a los ciudadanos para fiscalizar de manera específica al gobierno.
Comentó que los ciudadanos deben pensar en nuevas formas de comunicar.
“El acceso a las nuevas tecnologías va a ayudar a construir y no destruir. Si de las redes sociales hacemos el mecanismo de fiscalización ciudadana a niveles cada vez más puntuales, más precisos, de niveles municipales, de niveles casi barrio, ahí sí, esa sería la clave”, comentó
Villamil lamentó que, por desgracia, muchos están usando las nuevas tecnologías como martillo para golpear, para destruir, para generar odio.
“Lo acabamos de ver con la caravana migrante: ese brote de xenofobia ridícula en las redes sociales fue direccionada y, en parte también, asumida por muchos usuarios”, añadió.
