Oaxaca.- La rigidez en su rodilla derecha apenas le permite dar unos pasos. Va pausada. Apoyada de cuanto pueda sujetarse. Arrastra los pies como factura del desgaste de sus 89 años. Aunque le resultad difícil desplazarme, Alicia realiza un esfuerzo mayúsculo, "pues no queda de otra. Dependo de mí misma", expresa.
La mujer llega con dificultad a la Casa de Día en donde recibe el desayuno y terapias ocupacionales de manera gratuita. Al lugar, establecido en la agencia municipal de Pueblo Nuevo, diariamente asisten entre 20 y 35 personas adultas mayores, en su mayoría mujeres, que viven condiciones de abandono, enfermedad, pobreza y dificultad en el acceso a servicios, es decir en situación precaria e indigna, como lo confirman estadísticas del Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (Inegi).
Para sobrevivir, el 19.7 por ciento de las mujeres mayores de 60 años aún realizan alguna actividad económica y de ellas una de cada tres es subordinada, la mitad de ellas carece de prestaciones, y una de cada seis no recibe ingreso alguno por su trabajo (sin cuantificar las tareas del hogar y de cuidados que realizan en sus hogares o la de su descendencia).
En junio, Alicia cumplirá 90 años, a esta edad la mujer habita en un cuarto prestado, vive de la venta ocasional de pepitas y recibe mil 200 pesos cada dos meses como parte del programa social 70 y más. En promedio, sobrevive con 20 pesos al día con los que medio come, viste y calza.
Educación, vetada
Su precariedad, considera, deviene de la falta de oportunidades que como mujer tuvo para hacer frente a la vida. Años atrás, la asistencia a la escuela era un privilegio de personas adineradas y de hombres. "Las mujeres tenían que dedicarse a la cocina, decía mi padre". Aunque Alicia rechazó esa afirmación, de manera insistente la pobreza y la marginación la excluyeron del derecho a la educación escolar.
Alicia se sienta en la orilla de la cama soportada sobre ladrillos. Ahí las personas adultas mayores reciben terapia física. La mujer continúa relatando: "Yo vivo en la casa de mi hermana, me presta un cuartito. Hijos, ya no tengo, el que tenía me lo mataron y dejó cinco hijos. Todos tienen su vida aparte, cada en cuanto me visitan (los nietos)".
A lo largo de su vida Alicia se dedicó al trabajo como empleada doméstica, situación que le impidió tener acceso a una jubilación o pensión. Nunca contó con un sueldo fijo, un horario o prestaciones
Según datos del Inegi, en México sólo el 45 por ciento de las mujeres adultas mayores están pensionadas por viudez, 30% por jubilación o tiempo de servicio, y 19% por vejez.
Alicia no es la única en condiciones precarias, al menos el 90% de quienes asisten a la Casa de Día de Pueblo Nuevo son violentadas con el abandono familiar.
Asegurada, sólo una comida al día
Es mitad de semana, la agencia se llena de hombres y mujeres que llevan en la piel y cabello el paso de los años. Han terminado su sesión de activación física. Sigue la hora del desayuno, a la cual muchos asisten puntualmente, pues quizá sea la única comida segura que tengan en el día.
La ausencia de doña Carmen es notoria. Verónica Adriana Núñez, quien ofrece de manera voluntaria su servicio como odontóloga y es fundadora de la casa, junto con el agente municipal de Pueblo Nuevo, Rey David Hernández, explica que Carmen es una de las mujeres con la situación más difícil en el grupo. Vive en una casa que le prestan a cambio de que cuide a los animales de granja que viven en ese lugar. El único ingreso que recibe es el de 70 y más.
Carmen lleva tres días sin asistir, lo anterior preocupó a Verónica, quien se dio a la tarea de buscar a Carmen. La mujer relató que tuvo que dejar de asistir porque dos de las gallinas murieron y eso pone en riesgo su permanencia en la casa que le prestan para vivir.
Verónica explica que quienes asisten a casa de día lo hacen por garantizarse al menos un alimento al día ya que debido a la falta de ingresos, comer y la compra de alimentos es casi un lujo.
Casa de día, ayuda solidaria
La casa de día fue abierta el 14 de noviembre de 2015 debido a la gran necesidad de este sector que representa al menos el 10 por ciento de la población en Pueblo Nuevo. La iniciativa, explica Rey David Hernández, funciona a partir de la solidaridad ciudadana.
Los alimentos son proveídos por vecinos del lugar quienes se rotan la tarea. Los talleres de manualidades son impartidos por una profesora voluntaria y las terapias están a cargo de estudiantes de La Salle que realizan sus prácticas profesionales o servicio social.
El espacio es precario. Las necesidades son muchas al igual que la demanda de las personas adultas mayores. El agente municipal explica que la agencia no recibe apoyos o recursos para su funcionamiento, por ello deben adaptarse a lo que existe para brindar servicio.
"Todo ha sido a base de esfuerzos. No tenemos apoyo de los gobiernos federal, estatal ni municipal, todo lo hacemos de manera solidaria. Cuando llegaron a la casa de día muchas de las personas adultas mayores ya no tenían interés en vivir, se sentían solos, abandonados, cansados, al menos aquí tienen con quien compartir su tiempo y cuidar de su salud mental y física, refiere el agente municipal.
La generación de recursos para la compra de materiales se realiza con venta de ropa, juguetes, zapatos o artículos de segunda mano.
Es por ello que el agente municipal convocó a la ciudadanía a sumarse a esta acción a través de donativos o apoyo con la aportación de tiempo y voluntad en beneficio de este sector social que cada día es mayor.
El Fondo de Población de las Naciones Unidas señala que México está iniciando una etapa avanzada de transición demográfica, un acelerado envejecimiento poblacional; se espera que para 2030 haya 30.5 millones de personas de la tercera edad, de los cuales 7.4 millones tendrán entre 60 y 64 años.
En Oaxaca, según INEGI
6 de cada 10 adultos mayores trabajan por cuenta propia
14.7% son trabajadores familiares que no reciben pago
10.4% dijeron ser empleados
6.1% son jornaleros o peones
1.9% son ayudantes
2% dijeron ser patrones
