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Cantante ciego, Daniel Martínez lleva 3 meses sin ingresos debido al confinamiento

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

En casa no queda nada de comer. Desde hace varios días un bolillo con café es el alimento diario de Daniel Martínez pues con el confinamiento social por COVID-19, lleva casi 30 días sin poder salir a trabajar.  


Antes del aislamiento, Daniel, de 25 años de edad, se ganaba la vida cantando en la esquina de García Vigil, la ceguera, pobreza y discriminación le negaron otras oportunidades de empleo.  


A los 14 años perdió la vista durante un accidente cuando trabajaba como chalán de albañil. En la construcción que laboraba pusieron dinamita y fue alcanzado por la explosión. Durante una semana estuvo en coma. Cuando despertó estaba en la cama de un hospital con los ojos vendados.


Por mucho tiempo se mantuvo escondido, aislado. Un día decidió romper la dependencia. Tomó un palo de escoba y se lanzó a las calles. Guiado por el instinto de supervivencia logró llegar al zócalo capitalino.


“Ese día me perdí, todo el día anduve buscando hasta que encontré el Centro. Yo sólo me puse a pedir monedas”, relata.


Hasta ese momento nunca pensó utilizar su voz como herramienta de trabajo. Fue a invitación de Julián, otro cantante ciego, que comenzó en el oficio. “Él ya cantaba y me aconsejó que no quedara así, que podía hacer más que pedir limosna. Me dijo: mira, cómprate una bocina y un karaoke, aprende a cantar y hazlo para ganarte la vida. Le hice caso y comencé a cantar”.


Al inicio no fue fácil porque nunca había educado su voz para cantar. Con el tiempo su voz comenzó a ser escuchada por quienes transitaban por la calle, en el corazón de la ciudad.


“Muchas veces se me acercan a pedirme alguna canción; yo canto de todo: romántica, cumbia, charanga, siempre me piden música alegre”.


Su voz se vuelve triste al recordar que desde marzo no ha salido a trabajar. Él vive solo en un cuarto rentado del que adeuda 3 pagos. “El dueño me está aguantando porque sabe cómo está la situación. Conseguir alimentos me cuesta trabajo. Tengo un hermano que, a veces, me da una comida, pero para él también es difícil porque tiene familia. Cuando no hay nada de comer sólo me como un bolillo y con eso me la llevo”.


Además de la falta de alimentos, también se quedó sin insumos para su aseo personal. 


Daniel, al igual que las otras personas con discapacidad, no es beneficiario de ningún programa de asistencia social. Las veces que acudió a solicitar informes el personal sólo le indicó que le llamarían para darle información, pero nunca lo hicieron.


Si deseas ayudar a Daniel Martínez puedes comunicarte con él al 9511125423.


 


“Muchas veces se me acercan a pedirme alguna canción, yo canto de todo: romántica, cumbia, charanga, siempre me piden música alegre”.


Daniel Martínez


Cantante invidente


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