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El oaxaqueño Sandro Acevedo se vistió con la playera del Atlas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Sandro Acevedo  Castellanos probó el sueño de vestir la playera de un equipo profesional (Atlas) aunque solo fuera en los entrenamientos.


“Probar suerte con los rojinegros fue una experiencia muy grata y de mucho aprendizaje. Desgraciadamente como todo chamaco, tomas decisiones que repercuten en tus sueños”, recuerda  Sandro.


En su casa, el jugador recuerda que su niñez no fue de lujos, pero fue la mejor, pues “salíamos a la calle para jugar la cáscara. Dos piedras eran la portería y se vivían verdaderos encuentros, donde el sudor, los raspones y la victoria, sabían a gloria”.


SU AVENTURA EN EL ATLAS


Hugo Ortiz Becerril jugaba para el Atlas, pero unas vacaciones acudió a las instalaciones del estadio del Tecnológico para platicar con Roberto Castellanos, que entrenaba a los chavos.


Al final de los entrenamientos, Hugo Ortiz le pide a Castellanos si puede juntar a varios chavos para irse a probar al Atlas.


“Nos llenó de alegría, primero por ver a Hugo de cerca, y la otra, porque muchos de los jóvenes soñaban con poder tener una oportunidad de llegar a la primera división”, platica emocionado.


“A nuestro regreso los visores nos dijeron que nos iban a volver a hablar, sin embargo, no creímos en sus palabras, y seguimos entrenando y jugando en Mayor A.


“La sorpresa fue que una semana más tarde hablaron del Atlas que nos reitegraramos a los entrenamientos con el tercer equipo, Iván González, Erick González y yo, por lo que volvimos con ese sueño de poder cristalizar una realidad.


Hugo nos ayudó para integrarnos al tercer equipo y para que pudiéramos vivir en la casa club, y a veces entrenar con el primer equipo.


“Le agradezco todo el apoyo que nos dio, ya que parecía que estábamos con un hermano mayor, pues nosotros entrenábamos en horario matutino, y el primer equipo entrenaba en la mañana y en la noche, y estando en la casa club pasaba por nosotros por la tarde y nos llevaba a entrenar con los jugadores del Atlas.


“No nada más nos llevó al Atlas, sino que nos llevaba a todos lados”, añade.


Hugo, a pesar de que ya era jugador de primera división, conservó esa humildad y pues gracias a él conocimos de cerca al Chícharo Hernández, a Juan Carlos Vera, a Marco Antonio Trejo.


“Como los tres que fuimos a esa aventura éramos de escasos recursos, no nos alcanzaba para las comidas, pero ahí siempre estaba Hugo Ortiz quien nos daba dinero para comprar alimentos o nos ayudaba con el cocinero de la casa Club para que nos volviera a servir de comer.




 


TRUNCAN SU SUEÑO


Lo triste de esta historia y que queda para el recuerdo, es que ya cumplidos tres meses de entrenar con el tercer equipo, nosotros nos cortamos las alas, y pagar de paso nuestra inexperiencia.


“Una vez vimos a José Luis Real que era el directos de fuerzas básicas, y con la finalidad de ganar un poco más de apoyo, llegamos y hablamos con él, quien al final del entrenamiento nos recibió en su oficina.


“Ya en su despacho le dijimos que si nos podía apoyar con un poco más de sueldo y darnos un poco más de beneficios, y su respuesta fue que nos esperáramos otros tres meses a que terminara la temporada y entonces ahí nos podíamos arreglar”, expresa.


“Pero en nuestra necesidad y desesperación le dijimos que nos regresábamos a Oaxaca, y su respuesta fue ‘si quieren regrésense’, y fue así como nos cortamos solos”, rememora Sandro.




 


COMIENZA SU HISTORIA EN MAYOR A


“Inicié jugando futbol cuando acudo con mi hermano Iván a entrenar al Tecnológico, contaba con 14 años de edad, y el profesor Roberto Castellanos me dio de alta y me dijo que me iba a ir metiendo poco a poco a jugar, pero que primero tenía que aprender de los mayores”, rememora.


Pero en el primer partido que jugó lo hizo medio tiempo, sin embargo, a partir de ahí se quedó con la titularidad, iniciando su carrea futbolística en equipos formales en 1988, y la terminó en el 2016.


Del Atlas vuelve para integrarse al equipo del Tecnológico, aunque la siguiente temporada se enroló en el Ciclo Sport, de Mario Magno Fierros, y después irse al Patograf que se convirtió más tarde en Tubos y Conexiones, perdiendo en esa temporada en una semifinal ante Astro Oaxaca, quien al final resultó ser el campeón de la Mayor A.


Luego de ser campeones, se integra a Astro Oaxaca y comienza a desfilar por equipos como Bonetera Santaella, Sasosa, Valladolid, Nissan, El Unión, y Perseverancia, equipo al cual dice le tiene mucho aprecio, ya que fue ahí donde se juntó con sus hermanos Fredy e Iván.


Ahí también jugó con Carlos “el Chicharo” Núñez y su hermano Luis Núñez, así como César Alfonso León, Noé, Collins, el Negro Santander, con los que tuvo infinidad de anécdotas, porque ellos eran quienes habían jugado profesional y se desempeñaban en el equipo como técnicos jugadores.


Se retira de Mayor A cumpliendo los 42 años, y actualmente trabaja en el taller mecánico que tienen los hermanos y ahí ejerce su profesión que es el de licenciado en Administración de Empresas.

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