CIUDAD DE MÉXICO.- Es muy probable que durante la pandemia has volteado a mirar el cielo. Y aunque ahora sólo puedes hacerlo desde tu patio, balcón o roof garden, quizá en el firmamento está la opción para obsequiarle a tu mamá algo muy especial cuando sea posible viajar.
En el mundo, hay varios destinos en los que es posible practicar astroturismo. Incluso, algunos de ellos cuentan con una certificación por tener cielos libres de contaminación lumínica, en los que se pueden identificar constelaciones, galaxias y planetas, usando un telescopio. No obstante también es posible notar estrellas fugaces y otras maravillas a simple vista.
Que estas semanas de aislamiento sirvan para planear, pensando en compartir con tu mamá, un viaje teniendo como eje el también llamado turismo estelar. Pueden buscar sitios certificados por la Fundación Starlight que, creada desde 2009 por el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), reconoce a lugares que son ejemplo de protección y conservación de su patrimonio celeste, y que incorporan la observación nocturna a los valores naturales y culturales del entorno. Dicha certificación está respaldada por la UNESCO, la OMT y la Unión Astronómica Internacional.
Otro reconocimiento es el que otorga la Asociación Internacional de Cielo Oscuro (IDA, por sus siglas en inglés), cuyo programa comenzó en 2001 con la designación de Flagstaff, Arizona, como el primer Sitio Internacional de Cielos Oscuros del mundo y la primera Comunidad Internacional de Cielos Oscuros.
Para obtener uno de esos reconocimientos se debe comprobar la calidad del cielo oscuro y promover los beneficios de la oscuridad nocturna natural. Desde que inició el programa, según su portal oficial, 27 comunidades, 79 parques, 16 reservas y 11 santuarios cuentan con tal distinción.
En América, hay varios sitios imperdibles para los astroturistas: Hawaii y Tucson (Arizona), en EU; Jasper (Alberta), en Canadá y San Pedro Atacama, en Chile.
Las Islas Canarias, en Europa, son uno de los puntos favoritos por la claridad y la oscuridad de su cielo. En Tenerife, la más grande de las islas, está Gregor, el telescopio solar más grande de ese continente y donde surgió el Festival Internacional Starmus, dedicado a la astronomía.
La IDA reconoció en África a la Reserva Natural NamibRand, en Namibia, por su casi nula iluminación artificial y en Oceanía a la Reserva Aoraki Mackenzie, en la Isla Sur de Nueva Zelanda, ya que sólo desde ahÌ se logran avistar las Nubes de Magallanes (galaxias enanas).
En México, las estrellas también están al alcance de los viajeros. En el Parque Nacional Izta-Popo Zoquiapa, entre Puebla y el Edomex; en la Sierra de órganos, en Zacatecas; en la Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, en Sonora; y Hierve el Agua, Oaxaca, hay parajes para gozar de la bóveda celeste.
Llegó el momento de soñar y admirar el cielo en busca de inspiración para regalarle a quien más quieras alguna que otra estrella. Más información: www.fundacionstarlight.org y www.darksky.org
