Al menos cinco asaltos a casas habitación han ocurrido en los últimos 10 días en las casas comprendidas en las colonias Lomas de Xomilico, Lomas de San Jacinto y la Segunda Sección del Ejido Guadalupe Victoria del municipio de Oaxaca de Juárez.
A pesar del pánico que sienten, ninguno de los vecinos ha denunciado los altercados, “no sirve de nada, estamos solos, los denunciamos y mañana ya están libres o no los detienen”.
Lo que preocupa a los vecinos es que el o los ladrones entran a las casas mientras duermen, por lo que afirman que con esto aumenta el riesgo de que suceda algún enfrentamiento.
“Robaron mi televisión y dinero en efectivo, mis hijos ya no quieren vivir aquí”, afirma uno de los afectados.
Ladrón identificado
La mayoría de los vecinos señala que tienen identificado plenamente al delincuente, por lo que han organizado rondines de vigilancia.
“Aquí los policías no vienen ni por accidente”, destaca una vecina, “pero va a pasa lo que ha pasado en otras colonias, donde los linchan”.
La Wila, el espectral asaltante
En su mente La Wila tenía un objetivo claro, llegó a la casa indicada, entró sin pensarlo, subió a la segunda planta en donde dormían tres mujeres, tomó la cartera, el celular y las llaves de la moto, salió sin dejar escapar ni un solo suspiro.
Ya en la calle, quitó manta que cubría la motoneta, era pequeña, la llave entró sin problemas y no la encendió, se deslizó suave sobre la bajada de 300 metros, al llegar a la avenida principal.
Carmen dormía plácidamente junto a sus tres hijas en la segunda planta de la casa en donde habitan también su suegra y su cuñada. Su esposo, taxista, labora en la noche.
Ella vive en la Segunda Sección de Ejido Guadalupe Victoria, y labora como promotora, hace un mes había comprado una motoneta de 15 mil pesos.
Tiene 35 años y tres hijas, esa noche, como todas las anteriores, conciliar el sueño fue fácil, el trabajo fue agotador y las preocupaciones no faltan.
La Wila, ágil como su juventud se lo permite, guardó la motoneta, la noche había sido perfecta, sin quererlo, y sobre todo, con el mínimo esfuerzo, logró un gran botín.
Es joven, flaco y con cuatro hijos, se dedica al hurto, siempre lo ha hecho, ha estado en la cárcel en más de una ocasión y lo han corrido de varios lugares en los que rentó, vive con su esposa.
Cuando Carmen despertó, no estaba su cartera ni sus llaves, salió corriendo y ya no estaba su motoneta, aún no la terminaba de pagar, la angustia se apoderó de ella, ¿Cómo fue? ¿A qué hora? ¿No me di cuenta?
Llamó a la policía. No le ayudaron, tenía que interponer una denuncia, con lo que no le aseguraron que recuperaría sus pertenencias. Relató el hecho a un vecino, quien le dio pistas.
En los últimos 15 días, al menos cinco viviendas habían sucumbido ante las mañas de La Wila. Su modus operandi, siempre el mismo: entrar a la casa en la noche mientras todos duermen.
Pero la fama no siempre es buena. Todos conocen a La Wila, saben que es ratero, y de las colonias de las que ha sido echado.
Carmen llegó hasta la casa del Wila, se asomó por la barda y no pudo ver nada, estaba segura de que fue él. Su esposo estaba impaciente, La Wila salió y comenzó el forcejeo.
La esposa y los hijos del ladrón se le fueron encima al taxista, quien furioso trababa de golpearlo, Carmen lo tranquilizó y La Wila huyó, pero se quedaron ellos, su familia.
Llegaron los vecinos de la colonia en la que el ladrón vive, Lomas de Xochimilco, se armó la gresca. Más de uno reconoció alguna de sus pertenencias en aquella casa.
Cuando todo se calmó, Carmen suplicó por su moto, la mujer de La Wila dijo que la tenían en otra casa, los policías no quisieron ir sin refuerzos, pero Carmen si, y fue.
No estaba ahí, La Wila había llegado primero, sin embargo, habló con su mujer y acordaron entregarlA, lo hicieron.
No hubo denuncia, y La Wila sigue libre, sin embargo, sus vecinos afirman que le tienen una sorpresa.
