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Unidad, pide arzobispo de Oaxaca al iniciar Semana Santa

Foto(s): Cortesía
Redacción

Miles de oaxaqueños, motivados por la fe y la tradición, celebraron ayer el Domingo de Ramos en los diferentes templos católicos de la ciudad; con este ritual religioso, que hace remembranza al pasaje bíblico cuando Jesús entró a Jerusalén, inicia la Semana Santa.


Cientos de personas conmemoraron este día en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción; previo a la celebración en el recinto religioso, decenas de católicos realizaron una procesión, encabezada por el arzobispo José Luis Chávez Botello, que partió del andador turístico Macedonio Alcalá, frente al templo de Santo Domingo de Guzmán, rumbo a la catedral.


Durante la ceremonia sobre el andador, minutos antes de la caminata, el sacerdote llamó a los oaxaqueños a esforzarse por sentir el significado del Domingo de Ramos, al igual que el resto de la Semana Santa.




La ceremonia encabezada por el arzobispo, José Luis Chávez Botello, previa al recorrido por el andador turístico con rumbo a catedral. FOTO: Yuri Sosa

Chávez Botello exhortó a los feligreses a no sentir miedo al compromiso.


Durante la breve homilía que realizó tras la bendición de palmas en este espacio, el arzobispo también se pronunció por el bien de las familias oaxaqueñas, es por eso que recalcó sobre la importancia de la honestidad; todo lo anterior basado en la actitud de Jesús aún minutos antes de su muerte.


Posterior a la ceremonia, los católicos caminaron hasta la catedral sobre el andador, al tiempo de realizar cantos religiosos.


De esta forma, los feligreses recordaron cuando Jesús, montado en un burro llegó a Jerusalén, mientras sus seguidores tenían ramas en el camino y gritaban “¡Hosanna!” “¡Viva el hijo de David!” “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”.


Atractivo




En San Juan Chapultepec la escenificación de la entrada de Jesús a Jerusalem el Domingo de Ramos. FOTO: Carlos Román Velasco

La procesión encabezada por el arzobispo, acompañada de monaguillos y feligreses con palmas, llamó la atención de visitantes nacionales y extranjeros.


Algunos se unieron a la celebración, otros más fotografiaron el momento, el cual se vistió de colores a su arribo al atrio de la catedral; globos, burbujas, palmas verdes, y pintadas en diferentes tonos, se integraron al escenario religioso, donde el color rojo sobresalió.


Día de trabajo


Pero el Domingo de Ramos es más que un día para conmemorar lo ocurrido hace cientos de años; para doña Carme Loyola es un día de trabajo. Movida por la fe, la mujer instaló su puesto en el atrio, con la esperanza de ganar lo suficiente para comer y recuperar la inversión.

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