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Trump es un gringo loco: Jodorowsky

Foto(s): Cortesía
Redacción

CIUDAD DE MÉXICO.- Hablar con Alejandro Jodorowsky es tocar a la puerta de un viejo mago que transforma las palabras en peces que saltan y salpican sabiduría, optimismo, algo de psicoanálisis, un poco de amor y una visión del mundo que él mismo califica de optimista.
¿Usted se encontró?
Cuando uno se encuentra, aparecen los otros. Y lo que encuentra en uno mismo a través del arte, quiere revelarlo a los que no lo han encontrado. Tenemos tantas neuronas como astros hay en el cielo, pero usamos unas poquitas. Por eso no nos conocemos y tenemos una imagen muy, pero muy pobre de nosotros mismos.
¿Por qué tan pocos logran encontrarse?
Hay que trabajar y sufrir, sufrir mucho.
¿Cómo es su trabajo en Twitter?
Trato de dar cosas positivas. Porque la crítica engendra poco. Sirve, revela, pero no da. Es decir, vivir criticando al mundo hace que cualquier avance se vea pequeño, insignificante.
¿Usted sigue siendo optimista?
¡Me obligo a ser un optimista! O, a ver, dígame, ¿para qué agregarle pesimismo al mundo que de por sí ya está deprimido?
¿El optimismo como manifiesto?
¡Claro! La revolución o, mejor dicho, la re-evolución poética es ser totalmente optimista. Tenemos que tener fe en el Cosmos: ha puesto millones de años en crearnos, somos una creación sublime, increíble, que ha tomado siglos. Esto debe ser por algo, debe tener un objetivo, un fin. Créame: no es por azar.
¿Hoy estamos más comunicados, pero menos conectados?
Hay que hacer el intento. No hay que dejarse vencer por la economía. Eso es lo que nos está imponiendo el sistema económico caduco que tenemos. Tenemos que corregir eso y para lograrlo debemos empezar con la energía primaria que mueve al mundo. El petróleo es un demonio venenoso. Cuando lo hagamos, vamos a dar un salto increíble.
¿Eso no es una utopía?
Sí, ¡claro que es una utopía! Pero de utopías vive el hombre. La Biblia, las religiones en general. son utopías que se han convertido en comercio.
¿En qué momento le perdió el miedo a la vida?
Cuando acepté morir.
¿Y cómo fue?
Tuve un padre muy aplastante y una madre esclava de mi propio padre. Nunca me dieron nada. Cuando tenía 4 años, mi padre me dijo: "Dios no existe y cuando te mueres, te pudres y te acabas; no hay nada".
¿A esa edad, cómo se maneja una certeza de ese calibre?
Me convirtió en un cadáver a los 4 años. Me dejaron sin siquiera una aspirina metafísica: no Dios, no religión, ningún consuelo del cual asirme al saber que yo, tan joven, era mortal.
¿Y eso no es la libertad?
Bueno, eso ahora lo sé. Pero imagínese cuando me pasó: saber a los 4 años que uno va a desaparecer es un trago bastante amargo.
¿Y eso lo llevó a perderle el miedo a la vida?
Hay que aceptar que uno desaparece como es, pero que se transforma, porque nada se desaparece del universo. Cuando tú aceptas eso, entonces no te das mala vida y haces lo que te gusta. Todo esto se lo digo por puro placer.
¿Cómo quiere morir?
Tranquilamente, sin molestar a nadie. Y quiero morir feliz, morir con felicidad. Parir un hijo es un placer orgásmico, como una flor que se abre. En ese sentido, morir debe ser un inmenso placer.
En su libro, uno de sus personajes descubre que al final la felicidad es eso que él dio a lo largo de su vida.
¿Usted ha dado felicidad?
Sí, le he dado felicidad al mundo. Eso me han dicho. Mucha gente me ha agradecido. ¿sabe? A mí me han llamado para ayudar a gente en el hospital, enfermos terminales. Un paciente de cáncer, como un bebé, me tuvo agarrado de la mano por una hora.
¿Y qué le dice a una persona así?
Era una mujer, la esposa de un médico. Estaba ahí, flaquita, en la cama tomando píldoras. La tomé entre mis brazos y me preguntó: "¿Cuál es el sentido de la vida?".
¿Qué le respondió?
Le dije algo que ella quería escuchar: la vida no tiene sentido, no te preocupes. Al día siguiente, se murió. Si me pregunta usted, el sentido de la vida es vivirla. y vivirla con felicidad.
¿Se puede ser optimista en Latinoamérica?
Mire, Latinoamérica lo primero que tiene que hacer es romper sus fronteras como hizo Europa. Segundo, terminar con las armas, acabar con los ejércitos; tener policías, sí, pero no tener asesinos profesionales amenazando el exterior. Y, tercero, hay que legalizar las drogas.
¿Todas?
Basta con ver cómo se legalizó el vino y confiar en el ser humano. Sí, claro, hay mucha gente alcohólica, pero hay muchos más que no lo son. Si hay narco, es porque hay miseria. Así que para acabar con el narcotráfico, arreglar el sistema económico.
¿Cómo se ve desde París a Donald Trump?
¡Como un payaso! Jajaja. Para alguien que no sea norteamericano, resulta inconcebible. Trump es un gringo loco.
Pero puede llegar a la Casa Blanca...
Sí puede y va a ser atroz. Por eso tenemos que aprender a sembrar conciencia. Antes, la democracia era una maravilla, pero ahora es una catástrofe porque la gente no preparada es una inmensa mayoría.
¿Y hay defensa contra el populismo?
Preparar al pueblo, dejar de idealizarlo como los comunistas. El pueblo, en esta visión populista, es un peligro por su falta de conciencia. Usted es quien me hace hablar de estos temas.
Soy un escritor, ¿qué tengo que hablar yo de política mundial?
Usted ha escrito de todo, maestro...
¡Si no soy Vargas Llosa!
¡Qué bueno!
Vargas Llosa cree que tiene derecho de ser candidato a la Presidencia porque se sienta cada mañana y llena 10 páginas de letras.
Usted también tiene sus fans que lo veneran...
Yo soy un gladiador cubierto de cicatrices. A lo largo de mis 87 años, me han pegado, pero también me quieren porque hago cosas que le gustan a la gente, pero lo de la veneración, mmm. eso no se lo voy a aceptar.
¿Le han hecho daño las críticas?
Un ataque es más útil que una alabanza. La alabanza es gratificante y te confirma, pero la crítica feroz te lleva más lejos porque te enfrenta.
¿El amor es la piedra mágica?
Sí, es lo que la alquimia llama "el disolvente universal". Sin amor no hay vida, sólo hay obstáculos.
¿Se puede morir de amor?
Si no encuentras el ser que te corresponde, andas triste. Es muy necesario el ser amado y uno lo encuentra, así, de pronto. Yo encontré a la mujer de mi vida a los 74 años.
¿Le pesa no haberla conocido antes?
No, porque yo no soy el que fui, sino aquel en el que me he convertido. Nací de una familia terrible, así que no aprendí lo que era el amor. Como mi madre nunca me tocó ni me acarició, yo buscaba mujeres que no me amaran. Cuando llegó el momento, encontré una respuesta en Pascale y encontré a la mujer de mi vida.
¿Cómo supo que era ella?
Como sabe, yo leo el tarot. Y todos los miércoles en el café de aquí al lado iba yo a leerlo gratis. Sólo a 30 personas, una por una. Yo sólo iba lanzando las cartas, sin mirarlos. Pasó la primera, la segunda persona, y entonces se sentó frente a mí quien tenía el número cinco. No sé porque, pero levanté la cabeza y la vi. Me vio. Y ahí se acabó todo. Nos buscamos durante un año, pero fue una mirada nada más.
Más que suficiente...
Y por eso a los 87 años le estoy hablando como si tuviera 30, jajajaja.
CINCO DATOS
1. Nació en 1929 en Tocopilla, Chile. Ha sido mimo, novelista, ensayista, poeta, guionista, director de cine y guía espiritual.
2. Vivió en México de 1958 a 1974, donde, entre otras cosas, se hizo amigo y discípulo del psicoanalista Erich Fromm.
3. Fue el creador de la psicomagia, una supuesta técnica de sanación espiritual que no cuenta con bases científicas.
4. Ha filmado ocho películas, tiene 17 obras de teatro y, al menos, 45 libros (el más reciente es La vida es un cuento).
5. En su cuenta de Twitter (@alejodorowsky) tiene 1.2 millones de seguidores, con los que interactúa intensamente.

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