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Mitología y los "niños santos" de Huautla, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

HUAUTLA DE JIMÉNEZ.-Los callejones angostos y húmedos del barrio de la Cruz exaltan la majestuosidad de un pueblo de leyendas  y costumbres. Las montañas, con sus cientos de casas incrustadas, ilustra lo que este poblado ha sido a lo largo de milenios, cuando sus antiquísimos moradores se establecieron en esta zona.


Huautla de Jiménez es una ciudad de mitos, de creencias que han pasado de generación en generación. Es tierra de hombres y mujeres con conocimientos únicos en el mundo, y son las personas de todo el mundo las que se han encargado de darle prestigio como centro de espiritualidad y sanación.


Aquí,  los Niños Santos, como les llaman los curanderos a los hongos alucinógenos, son el atractivo principal, lejos de las impresionantes montañas o de la antigua y majestuosa cultura mazateca.


Los hongos convirtieron a Huautla y a María Sabina, la curandera más famosa, en verdaderas leyendas. Uno como centro de sanación y la otra como representante de las cuestiones sicodélicas.



El sepulcro de Maria Sabina. FOTO: Mario Jiménez

Cuestión de fe


Un majestuoso caballo camina tranquilamente en el patio, mientras Sofía, una anciana que apenas puede sostenerse, riega las flores. Sin hablar español, la comunicación se dificulta, la sobrina de la mujer es la traductora.


"Tiene 95 años, y la experiencia le sobra; es curandera y sabe de los Niños Santos", afirma la sobrina de Sofía, entre señas camina hacia el cuarto donde realiza los rituales. El inmueble está construido de materiales sencillos: tejas y varas.


"Es cuestión de fe", dice Sofía a través de su traductora, señalando su altar en donde las imágenes de santos y las veladoras dominan la escena, a un costado, dos catres con petates están ubicados estratégicamente para que descansen los viajeros".


"Es un don que traes y lo heredas, mi abuelo lo traía", explica Sofía, quien mira al horizonte con sus profundos ojos que el tiempo le ha dado un color grisáceo. "Hay que ver con quien vas, por que hay muchos charlatanes", refiriéndose a los supuestos curanderos que sólo despojan del dinero.


Y es que los curanderos certificados ponen mucho énfasis en cuidarse de los charlatanes, pues los hongos no son un juego, y hay que saber regresar el espíritu al cuerpo, cuando este lo abandona para que puedas verte a ti mismo, aseguran.


Curanderos certificados


En un recorrido por el Barrio de la Cruz, al menos cinco personas se jactan de ser curanderos, la mayoría personas mayores, sin embargo, explican los ancianos que es necesario contar con una certificación para que realmente puedas decir que lo eres.


"Somos curanderos tradicionales avalados por la Secretaría de Salud", afirma Aurora, una curandera de 72 años, que a simple vista parece más joven de lo que dice. De una mica azul saca tres credenciales que la avalan como curandera. Su casa está ubicada en el barrio de la Cruz.


Atrás de su morada, entre hierbas y árboles frutales, una pequeña capilla hace su aparición. La construyó su esposo con las manos, con la fe que deben profesar quienes buscan la sanación y las respuestas en los Niños Santos.



Sofía tiene 95 años de edad y este es el lugar donde realiza sus rituales. FOTO: Mario Jiménez

La escultura de un Cristo acostado, de tamaño real, domina la capilla, misma que fue construida por Herminio González García, conocido maestro del oráculo y esposo de Aurora.


Se nace con el don


Aurora ha vivido en compañìa de los hongos toda su vida, pues su abuela era curandera, relata que cuando tenía siete años se reía de las reacciones de sus parientes mientras realizaban un ritual, su abuela se enojó y le dio hongos, fue en ese momento en el que Dios le habló y le dijo que ella tendría el don y fue así como inició un largo proceso de aprendizaje.


Para Aurora lo primordial para probar los hongos es la fe. "Son sagrados y por lo tanto sirven para curar males que la medicina moderna no lo hace, "si tienes problemas ellos te indican cual es y cómo lo puedes solucionar. El espíritu se desprende del cuerpo para que tu puedas ver lo que te ocurre".


Al ser cuestionada sobre María Sabida, la anciana destaca que ella sólo era la curandera más conocida, pero muchos tienen ese don en la zona mazateca.

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