En Oaxaca, las expresiones artísticas se manifiestan por doquier, aunque en muchas ocasiones no exista un lugar adecuado para su realización. De los espacios destinados para la manifestación de las artes escénicas que existen en Oaxaca, el Teatro Álvaro Carrillo siempre ha estado envuelto en polémicas, a tal grado que, desde hace un par de años, se tiene en mente su demolición y sin embargo, hasta el momento, el teatro sigue desactivado para puestas escénicas, funcionando solamente como centro de entrenamiento para grupos de danza y teatro juveniles (lo cual es una labor muy noble), pero el proyecto de demolición del espacio está en el aire.
¿Por qué todavía sigue en pie el Teatro? Quizá la respuesta sea el arte mismo. Existe en él una extraordinaria pieza ideada por el difunto maestro oaxaqueño Erasto León Zurita y realizado por Patricia Zúñiga Herrera y Eugenia Rodríguez Valenzuela. Se trata de un hermoso vitral de grandes dimensiones que engalana la planta alta del recinto. En uno de sus últimos trabajos, el artista oaxaqueño regala a la ciudad una pieza de gran formato en el que se reflejan las tradiciones y costumbres de su comunidad de origen.
El vitral, gracias al uso de vidrios de gran colorido, resalta en las horas de la tarde, cuando los rayos del sol caen sobre él, iluminándolo y mostrándolo a su máxima expresión. Según tengo entendido, el proyecto de demolición no contempla en ningún momento la conservación y salvaguarda de tan magnífica pieza. Quizá sea conveniente recordarle al señor arquitecto quién fue Erasto León Zurita. Aquí vamos brevemente:
Erasto León Zurita nace en Santa María Coyotepec, un 26 de julio de 1947; actualmente existe ahí un museo con gran parte de su trabajo. En 1960, contando con solo 13 años de edad, ingresa a la Escuela de Bellas Artes, donde comienza a demostrar una gran sensibilidad y creatividad, herencia distinguida de la cultura zapoteca. En 1962, el entonces Gobernador del Estado le otorga una beca para estudiar con Alfredo Guati Rojo (maestro acuarelista mexicano; el Museo Nacional de Acuarela lleva su nombre), de quien se vuelve alumno distinguido.
Considerado también como uno de los grandes acuarelistas mexicanos, León Zurita incursionó en el uso de diversas técnicas, como el óleo y pintar con fuego. En 1972, el gobierno mexicano le encargó una serie de retratos de Benito Juárez, uno de los cuales fue donado a la sede de la OEA (Organización de Estados Americanos) en Washington D.C.
Además de artista, Erasto León Zurita se gradúa en 1976 en Letras Españolas, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; en sus obras realizadas en ese periodo, se caracterizan por ser pionero en la implementación del llamado “realismo mágico” a la pintura, logrando en sus obras una mezcla de realidad fantástica fácilmente perceptible en piezas como “Convite", en donde la fiesta es motivo perfecto para la mezcla entre magia y realidad.
El maestro Erasto León Zurita fallece un 24 de abril de 1988, a los 44 años, un día antes del aniversario 456 de la Ciudad de Oaxaca. El año pasado fue nombrado ciudadano inolvidable por el ayuntamiento capitalino. El arquitecto encargado del proyecto de demolición (de cuyo nombre no quiero acordarme), debería proponer una solución amigable para la salvaguarda y protección de arte en Oaxaca, en lugar de buscar su demolición y destrucción. ¡Salvemos el arte oaxaqueño!
