A poco más de dos meses del incendio en el corralón de la Fiscalía General del Estado, los dictámenes periciales confirmaron que el evento fue provocado por actividades agrícolas en terrenos aledaños, conocidas como roza y quema.
El director de Averiguaciones Previas, Iván Emanuel Hernández Javier, detalló que de acuerdo a los resultados obtenidos por los peritos, la sequía y el viento que se registraron ese día causaron que el fuego se propagara al interior del encierro.
Los vehículos que se encontraban en las instalaciones de la Fiscalía General del Estado, fueron consumidos por el fuego el pasado 22 de marzo de 2017. El incendio dejó pérdidas totales en más de 450 unidades de motor y dos personas resultaron intoxicadas, en sus esfuerzos por sofocar el fuego. Además de las condiciones ambientales, cada una de las unidades de motor contenía químicos inflamables como gasolina, diesel y aceites, que propiciaron que ardieran con mayor intensidad.
Dos incendios
Este era el segundo incendio que se registraba en el encierro de la dependencia encargada de la investigación de los delitos en el estado de Oaxaca.
Las investigaciones, según Hernández Javier, sí presentan avances a efecto de deslindar algún tipo de responsabilidad de quien haya incurrido en omisiones para cuidar y controlar la quema de los pastizales.
Con historial negativo
Cada uno de los vehículos que sufrieron daños o pérdida total, estaba vinculado a alguna carpeta de investigación por la comisión de un delito. Hasta ahora, el Director de Averiguaciones Previas, confirmó que hay denuncias de particulares o propietarios de las unidades de motor, para exigir que se repare al daño.
“Sí hay reclamos de particulares por los vehículos, pero no hay número exacto de cuántos porque las víctimas están compareciendo”, dijo. El pago de los daños, puntualizó, es responsabilidad de quien o quienes provocaron el incendio en el corralón de la Fiscalía General del Estado.
Hernández Javier declaró que aún no hay fecha para la conclusión de la investigación debido que se está identificando cada uno de los vehículos, lo cuales es “una tarea larga” porque el fuego provocó que sea difícil conocer los datos de las unidades de motor.
“Como son vehículos quemados y no se pueden identificar a través de una placa, sino se tiene que ir a los números confidenciales que están grabados en los fierros, hay que tener y aplicar técnicas especiales para descubrir los números de acuerdo al tipo y modelo de vehículo”.
