CIUDAD DE MÉXICO.- Algo en el departamento Tyche hace pensar en una nostalgia por el pasado y, al mismo tiempo, se siente muy contemporáneo.
Ubicada en Barcelona, esta propiedad para vacacionar es parte de un edificio modernista, aspecto que los responsables de su rediseño, los despachos Colombo and Serboli Architecture y Margherita Serboli Architecture, trataron de rescatar.
"Nos propusimos el reto de conservar esos detalles: la carpintería, las bóvedas y algunos más pequeños a través de un toque contemporáneo.
"El hecho de ser un piso de vacaciones nos permitió utilizar colores más vívidos y la posibilidad de diseñar algunas piezas del mobiliario", comentó Margherite Serboli, una de las arquitectas.
El interior, de aproximadamente 100 metros cuadrados, se divide en dos ejes principales: en el primero, el vestíbulo de la vivienda ordena el espacio continuo entre la sala comedor y una cocina abierta, mientras que en el segundo se ubican las áreas privadas --tres recámaras--.
La luz inunda el salón principal gracias a las puertas cristalinas de los balcones, que permiten que el verde de los árboles también forme parte del colorido de este vibrante espacio.
El piso, una baldosa hidráulica que también hace un guiño a la época modernista, cuenta con un acabado de figuras hexagonales que sustituyen las alfombras y reubican el diseño en el siglo 21.
"Para el resto de la casa, utilizamos pavimento como única superficie que genera reflejos y moldea la luz, lo cual ayuda a mejorar el tema de iluminación al interior. Su elevada resistencia, además, permite a los usuarios despreocuparse por el mantenimiento", explicó Matteo Colombo, socio de Colombo and Serboli Architecture.
LISTO PARA VACACIONAR
"Al ser un piso de vacaciones, tiene que ser muy funcional, durable, de bajo mantenimiento y transmitir un tipo de energía diferente, más radical, sin por ello renunciar a que sea un espacio acogedor", enlistó Andrea Serboli, también socio de Colombo and Serboli Architecture.
El mobiliario y los accesorios elegidos para las áreas sociales incluyen sillas de comedor modelo "Siebe", de Woood, una mesa Tower Wood, sillones blancos Riviera, cestas de Ferm Living y la lámpara "Bell Lamp", modelo clásico de Normann Copenhagen.
"No se necesita mucho mobiliario en una propuesta de esta naturaleza. Para el proyecto, los clientes han pedido una coherencia en tema de colores frescos, que reafirmara la vocación vacacional de la propiedad, por lo que se han elegido algunos elementos metálicos blancos o de tonos pasteles", argumentó Colombo.
La cocina Ikea, a la medida del departamento, aporta un toque sutil a los ambientes.
En tanto, el bloque de las habitaciones es remarcado por una paleta color rosa, la cual se inserta entre los espacios blancos de cocina y pasillo y un segundo cuerpo, de madera natural, que resguarda el baño y el vestidor de la recámara principal.
"La paleta de colores quiere generar en quien cruza la puerta la sensación de que ya está de vacaciones", finalizó Serboli.
Ponen ambiente
Piezas antiguas, como un tocadiscos y un espejo biselado, añaden un punto de contraste al estilo contemporáneo del mobiliario, lo que da como resultado una atmósfera más cálida.
