Domingo X del Tiempo Ordinario, 07 de junio de 2026. MR p. 422 [420] / Lecc. II p. 16. LH Semana III. Se omite San Roberto de Newminster. Otros santos: San Antonio María Gianelli, fundador. Beatas: María Teresa de Soubiran, fundadora; Ana de San Bartolomé, religiosa de la Orden de Carmelitas Descalzas. Os 6, 3-6; Rom 4, 18-25; Mt 9, 9-13.
En esta primera lectura vemos cómo claramente el profeta Oseas presta su boca a Dios para que exprese lo que es grato a sus ojos. Con frecuencia, el ser humano reconoce su pecado, pero su arrepentimiento dura menos que la luz de una centella y se evapora más rápido que el rocío mañanero. El hombre quiere contentar a Dios ofreciéndole algún sacrificio o “mandas”; pero su mente, su corazón y sus manos siguen haciendo el mal. Dice el Señor: “Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos" (Os 6, 6); por eso, cuando vas a Misa y te acuerdas de que tienes algo contra tu hermano, deja tu ofrenda frente al altar, y primero ve a reconciliarte con tu hermano, y luego vuelve al Santo Sacrificio (Mt 5, 23 - 24).
En la segunda lectura, San Pablo presenta a Abraham como el paradigma de nuestra fe, pues sabiendo de su indigencia humana, de su agotada fecundidad para engendrar y la de su esposa Sara; creyó en la promesa de Dios único y verdadero; y así, a sus 100 años y los 90 años de Sara, engendraron a su hijo Isaac. Por eso, para los judíos, Abraham, aun siendo pagano (pues todavía no estaba circuncidado), es el primero y el origen del pueblo de Israel; y para Pablo, Abraham es ejemplo de fe, para todo aquel que se diga cristiano.
En el Evangelio de hoy, se nos cuenta el llamado de Mateo por Jesús. Mateo, en griego quiere decir “regalo de Dios, o don de Yahvé”; se le representa con un ángel; es uno de los 12 apóstoles, hijo de Alfeo, también se le llama Leví; era originario de Cafarnaúm; escribió la primera versión del Evangelio, era publicano y su oficio era recaudador de impuestos, donde ganaba mucho dinero; pero un buen día, Jesús pasa por su oficina (mesa de recaudación) y le dice: “Sígueme”. Mateo se levantó y lo siguió.
Lleno de alegría por el llamado, invitó a sus amigos y compañeros de trabajo; de manera especial, fue invitado Jesús con sus discípulos a comer a la casa de Mateo.
Estas son algunas enseñanzas que vemos en el Evangelio de Mateo:
Mateo nos prueba que Jesucristo es el Mesías anunciado por los profetas. Nos aclara que Jesús quiere que el pecador se arrepienta y viva, que no quiere su muerte. Hace énfasis en que todos somos hermanos, santos o pecadores, sabios o ignorantes, ricos o pobres; todos estamos llamados a dejar el mal y seguir a Jesús. El que acepta a Jesús no se aferra a los bienes de este mundo. Mateo sigue a Jesús únicamente por servir y predicar el Evangelio, no busca privilegios, incluso los pierde, porque antes de conocer y seguir al Maestro, Mateo, aunque pecador a los ojos de los judíos, gozaba de un gran estatus económico. Jesús no vino a llamar a hombres perfectos, sino a pecadores. Jesús no pide ofrendas y sacrificios, sino que tengamos misericordia del hermano."Tres palabras para recordar y meditar esta semana"
PECADO: Es un fallo consciente y responsable en el comportamiento humano que conlleva una ruptura o un empeoramiento en la relación con Dios, con el prójimo y consigo mismo. Con Dios, porque su misma esencia exige la rectitud en el obrar, y porque en la revelación ha manifestado explícitamente su voluntad; con el prójimo tanto por la ofensa que directamente se le infiere, así como porque todo lo que deteriora el ambiente moral es perjudicial para los demás; y consigo mismo, porque el pecador está dividido entre la profunda aspiración de su ser al bien y a la verdad, por un lado, y la destrucción de esos valores en su vida, por otro. ABRAM O ABRAHAM: Dios cambió su nombre de Abram, del Hebreo "abrām" (padre excelso); por el de Abraham (Gn 17, 5 y Nem 9, 7), que proviene del Hebreo "abrāhām" y significa "Padre de multitud de naciones" o "Padre de muchedumbre de gentes"; el cambio de nombre obedeció a su nuevo ministerio e identidad. Abraham es nuestro Padre en la fe, a través de él han sido bendecidas todas las naciones de la Tierra (Gén 18, 18); su llamamiento dio comienzo la historia del Pueblo elegido por Dios, al cual condujo por el camino de la fe verdadera, intercediendo por sus hermanos (Gén 18, 23-33).PUBLICANO: Su trabajo era recaudar impuestos para el imperio romano, por dicha actividad, eran considerados entre los judíos como "pecadores públicos" y traidores al pueblo de Dios.
