Eduardo Ismael
القسوة هي قوة الجبناء
“alqaswat hi quat aljubna'i”
Proverbio árabe
Había una vez un pueblo que olvidó reír
y en el sol no miraba la luz
miraba en cambio un pavor flameante
Hay un pueblo que miró en el día
las llagas de su amor calcinado
y no quiso mirar más incendios
Ese mismo pueblo buscó
sombras más allá de la noche
y encontró ráfagas amargas.
Ese mismo pueblo nombró
al silencio y al luto como
sinónimos de una misma palabra
reposada, donde todo se esconde,
como se esconde el dolor o el crimen.
Hay un pueblo que solo puede soñar
sentimientos deformes
que nunca se disuelven.
¿Cuánto más luto y tiniebla
puede caminar el mismo pueblo?
Hay un pueblo donde las aves
errantes se volvieron místicos presagios
de un manto vacío de astros, desnudo,
lleno de almas marginadas y de un
movimiento retorcido de la naturaleza.
Hubo un pueblo que despertó
sin ríos y miró únicamente sangre
y en el reflejo escarlata de
su destino miró el mar
y no encontró distancias
y volvió a buscar la noche
para ahondarse en ella
para no mirar la escoria humana
que brilla bajo la luz de un
perpetuo incendio nombrado y temido.
Hubo un pueblo sin sepulturas
ni el piadoso consuelo de las abuelas.
Hubo un pueblo desvestido de realidad,
devorado por miles de animales, encerrado,
mordido y machacado, donde ninguna
noche pudo sostener el continuo nacimiento de un nuevo dolor.
Eduardo Ismael (Tequisistlán, Oaxaca, 1986), es un poeta y narrador oaxaqueño. Su obra ha circulado en periódicos como Noticias de Oaxaca; Despertar de Oaxaca; Revista Punto de Partida; El Imparcial de Oaxaca; Revista Tiempo de Derecho, entre otras.
