Leonardo Pino
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Doña Margarita Maza Parada, la activista liberal que trascendió las fronteras de su estado natal y se proyectó a la historia patria, nació el 29 de marzo de 1826, en la ciudad de Oaxaca.
En sus 45 años de existencia, 25 como compañera de vida y luchas del señor Benito Juárez, doña Margarita destacó como una mujer de avanzada, de grandes cualidades, leal a las justas causas de su pueblo y precursora de las luchas contemporáneas por la liberación de la mujer.
Cuando inició la guerra de liberación contra el imperio francés, Margarita Maza, junto con sus hijas, presidió una junta de mujeres liberales que se encargaban de reunir fondos para las tropas, los hospitales y para apoyar a las víctimas civiles de la guerra. Estas actividades las sostuvo hasta que fue obligada a abandonar el país con sus hijos.
Cuando don Benito Juárez fue expulsado del país por la dictadura santanista, doña Margarita montó una miscelánea en Etla, que le permitió atender a la crianza de sus hijxs y enviar dinero a su esposo, desterrado en Nueva Orleans (EUA). Y durante la Guerra de Reforma, cruzó a pie, con su familia, la Sierra Norte, hoy Sierra Juárez, hasta llegar a Veracruz y juntarse con don Benito.
Rompió con los prejuicios
Estas vivencias demuestran que nunca fue una abnegada matrona mexicana, como lo difunde la historiografía conservadora. Margarita Maza rompió con los prejuicios ideológicos y sociales de su tiempo y se convirtió en una militante apasionada de la Segunda Transformación de la vida política nacional.
“De la época de la Reforma, una de las pocas mujeres que ha trascendido y merecido el reconocimiento nacional es Margarita Maza (…) A ella no le tocaron todavía los beneficios de la reforma liberal, sino sufrir en carne propia la resistencia al cambio”, escribió la notable historiadora Patricia Galeana.
Margarita Maza murió el 2 de enero de 1871, a la edad de 45 años, en su casa de San Cosme, Ciudad de México.
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A través de las cartas que le envió a su esposo desde EUA, donde permaneció hasta el año 1867, doña Margarita evidencia su instinto político, amor por la patria y la unión indisoluble con don Benito y el ideario liberal.
(Nueva York, 10 de noviembre de 1865) Mi estimado Juárez: (…) Creo que esta semana se irá González Ortega; ese desgraciado no ha venido más que a ponerse en ridículo y a que todos le conozcan lo mula que es. (…) Dales memoria de mi parte a los Sres. Lerdo, Iglesias, Goytia, Sánchez, Contreras, Pancho Díaz y Novoa y tú recibe el corazón de tu esposa que desea verte”.
(Nueva York, enero de 1866) Mi amadísimo Juárez: Espero de Dios que tanto tú como los buenos amigos que te rodean se conserven buenos. Ya he sabido que todos están conformes con que tú sigas al mando y tienen razón; sólo tío Ruicito (Manuel Ruiz), como el pobre está loco, le dio porque él debía ser presidente. Prieto lo que quería es ser ministro (…) después te volverá a hacer la guerra porque ellos no tienen la culpa sino tú, que no te vuelves a acordar de lo que te hacen. (…) Adiós Nito, sabes que te ama tu esposa”.
(Nueva York, 8 de marzo de 1866) Mí estimado Juárez: (…) Todos dicen que los negocios van bien; yo veo que todo sigue lo mismo. Figúrate que ya todos se han fijado en que los americanos lo han de hacerlo todo y, con esa esperanza todos los mexicanos y en particular todos los que vienen aquí, ya no piensan más que en pasearse y no se vuelven a acordarse de nada. Bien puedes no mandar comisionados para nada porque les cuesta y ellos no hacen nada”.
(Washington, 28 de marzo de 1866) (…) Romero (Matías) me llevó a la recepción del presidente y, como verás en el Herald, dicen que estuve yo elegantemente vestida y con muchos brillantes. Eso no es cierto; toda mi elegancia consistió en un vestido que me compraste en Monterrey; (…) respecto de brillantes no tenías más que mis aretes que tú me regalaste un día de mi santo. (…) Procura mandar una ordencita para que estos comisionados Carbajal y Sánchez Ochoa se vayan, porque son inútiles”.
(Nueva York, 27 de abril de 1866 (…) Te felicito por el triunfo que han tenido y en mi nombre felicita a todos (…) Ahora que todas las noticias son buenas merecen la pena, pero ante de estos triunfos no teníamos mas que ilusiones, ya tu sabes que cuando empezamos a ganar seguido, nos seguimos de frente”.
