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LECTURAS PARA LA VIDA: JUAN RULFO EL POETA EPISTOLAR

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Mónica Ortiz Sampablo  

 

Primera parte de tres 

Aquello que se escribe para un destinatario es especial, no es un artificio, es producto del sentimiento más puro, tener acceso a textos tan íntimos como las cartas es un atrevimiento que hace posible conocer esa otra parte de las personas. Una carta pueda ser escrita, tachada, borrada, vuelta a escribir, pero siempre quedará lo más profundo plasmado ahí, en esa hoja.

Me resulta apasionante acercarme, por medio de la lectura de sus cartas a los personajes que la historia ha retratado de forma parcial. Encontrarlos más en su esencia y maravillarme, como en este caso con su personalidad.

Juan Rulfo es una figura grande en la literatura mexicana, conocido principalmente por dos obras El llano en llamas y Pedro Páramo; guiones cinematográficos y también dominó la fotografía, podemos decir que tenía muchos talentos, sin embargo, también fue un esposo y padre. Su esposa autorizó la publicación de sus cartas que están cargadas de poesía y ternura.

Clara Aparicio fue la mujer de la cual Juan Rulfo se enamoró, corrección, debí decir la niña; ya que cuando se conocieron él tenía 24 años y ella sólo 13, por esos tiempos había cierta normalización en relaciones de niñas con hombres mayores, al menos la madre de Clara la enviaba a ella junto a sus hermanas al café para “hacerse notar”. Juanquedó prendado de la niña y comenzó a acercarse, esto le llevó tiempo. Durante siete años se escribieron, siendo las letras alimento para un amor que llegó a buen puerto.

“Chiquilla:

¿Sabes una cosa? He llegado a saber, después de muchas vueltas, que tienes los ojos azucarados. Ayer nada menos soñé que te besaba los ojos, arribita de las pestañas, y resultóque la boca me supo a azúcar; ni más ni menos, a esa azúcar que comemos robándonosla de la cocina, a escondidas de la mamá, cuando somos niños.

También he concluido por saber que los cachetitos, el derecho y el izquierdo, los dos, tienen sabor a durazno, quizá porque del corazón sube algo de ese sabor. Por lo pronto, me puse a medir el tamaño de mi cariño y dio 685 kilómetros por la carretera. Es decir, de aquí a donde tú estás. Ahí se acabó. Y es que tú eres el principio y fin de todas las cosas”.

Continuará el próximo miércoles

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