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EL LECTOR FURTIVO: "Un cuento para niños y también para los amantes de los niños"

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Rafael Alfonso

Johanna Spyri nació en el seno de una peculiar familia suiza en la que muchos hombres y mujeres se dedicaban a labores intelectuales. Fue hija de la poeta Meta Heusser y del médico Johann Jakob Heusser, pero en su entorno familiar había también pastores, geólogos y mujeres juristas.

La vida de Johanna Spyri, una mujer del siglo 19, estuvo plagada de altibajos. Se casó con el editor Bernhard Spyri, con quien tuvo un hijo, enviudó y después se dedicó a escribir, encontrando en las letras un refugio donde sustraerse de varios episodios depresivos plasmando su amor por la naturaleza y la inocencia infantil.

Como miembro activo de la Iglesia de Nuestra Señora, en Bremen, participaba en diversas tareas educativas comunitarias. Ahí conoció al pastor Cornelius Rudolph Vietor, quien la impulsó en la escritura y posteriormente le animó a que publicara sus primeros relatos que encontraba particularmente edificantes. 

La pluma de Spyri se caracterizó por su sencillez y claridad. Sus historias, llenas de detalles vívidos y descripciones poéticas, visitaban las calles empedradas de los pueblos suizos y  los cálidos hogares donde exploraba temas como la pobreza, la discapacidad, la importancia de la educación y el valor de la familia.

Sus personajes a menudo son niños y niñas que enfrentan desafíos y obstáculos que nos enseñan acerca de la compasión y la importancia de perseguir nuestros sueños.

La autora escribió más de 50 historias, incluyendo cuentos, novelas y relatos para niños y adultos, además de manuales hogareños y guías para la crianza de los niños. Como se puede ver, Spyri no era una habitante de las montañas ni una rústica, pero un día su imaginación saltó como una cabra y tejió una historia que cautivó al mundo entero.

Publicado en 1881, "Heidi" narra las travesuras de una niña huérfana enviada a vivir con su abuelo –un anciano casi un ermitaño, casi misántropo–, habitante de una aldea en los Alpes suizos. Allí, Heidi corretea por praderas floridas, conversa con las cabras, hace amistad con un pastorcito llamado Pedro y hace de anfitriona a su amiga Clara, una niña citadina parapléjica que después de vivir recluida en una gran casa, conoce la vida en las montañas.

La historia, impregnada de un lirismo bucólico y una contagiosa ternura, se convirtió en un éxito rotundo, cautivando a lectores de todas las edades. "Heidi" ha sido traducida a más de 50 idiomas y con ella otras obras de la autora como "Las Dos Hermanas" y "Rico y Wiseli".

A partir de 1878, todas las publicaciones de Spyri se harían acompañar de la frase: “Un cuento para niños y también para los amantes de los niños”. 

Las aventuras de Heidi, con su inseparable Peter y su abuelo gruñón, pero bonachón, son una oda a la simpleza de la vida y al poder curativo de la amistad. El libro nos transporta a un mundo donde prevalecen la bondad, la alegría y el amor a la naturaleza.

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