Alejandro José Ortiz Sampablo
Segunda de tres partes
Una pandemia psíquica que deteriorará la civilización
Como les mencioné, me comprometí a dar luz sobre aquello que nombré como una descalibración de la función de autoconservación, de la cual es encargado el yo. En este momento caigo en cuenta de que tres notas para elucidar semejante tarea no serán suficientes, por otro lado, puesto que a partir de este punto desarrollaré tópicos psicoanalíticos, será mejor que a partir de la nota tres, el tema lo aborde en las notas de “Psicoanálisis y formación. Sección para la enseñanza”, que se publica los sábados.
¿Quién es el Yo?
Habitualmente, cuando me refiero al Yo, procuro mencionarlo de la siguiente manera: “la entidad psíquica llamada Yo”, que por así decirlo es el nombre y apellido de éste. Cuando se intenta elucidar un fragmento de la teoría psicoanalítica, resulta imposible no caer en los rodeos que comencé a dar, por lo que les solicitaré su benévolo escepticismo. Dicha solicitud, es a la calca de la que Sigmund Freud realizaba a todo aquel que se acercaba a escuchar sus conferencias.
El yo solo es una parte de algo más grande. Sigmund Freud forjó al Psicoanálisis del mismo modo en el que se construye el conocimiento formal, una ciencia. Así que, de igual forma, éste tiene su premisa fundamental, la vida anímica (psique). Y aunque en muchas ocasiones dentro del campo psicoanalítico utilizamos indistintos vocablos para referirnos a esta, tales como: vida anímica, vida interna, alma y aparato psíquico, existe otro supuesto.
La vida anímica es la función de un aparato
Podemos decir que, en aras de explicar el psiquismo humano, muchas veces los psicoanalistas cometemos imprecisiones, y aunque necesarias –pues sin ellas no daríamos los primeros pasos para la elucidación de la teoría psicoanalítica–, dejan finalmente una estela de confusión. Así que deshagámonos de esta. Una vez aclarado que aparato psíquico y vida anímica (psique) no son lo mismo, comencemos definiendo al primero, ya que su función se irá decantando en el recorrido.
En el Psicoanálisis, al aparato psíquico le atribuimos ser extenso en el espacio y estar compuesto por varias piezas. No puedo dejar de mencionar, que todo aquello que les comparto teóricamente es el resultado del trabajo arduo de investigación y teorización del creador del Psicoanálisis, del cual, por el trabajo clínico que he realizado, puedo decir que lo encuentro incuestionable en sus premisas fundamentales.
Es por el estudio individual del ser humano que tomamos noticia del mencionado aparato, y su justificación teórica reside en los resultados. Antes de continuar, detengámonos en mencionar dos términos consabidos por ustedes queridos lectores, los cuales aludiremos en diversas ocasiones más adelante: el CUERPO (sistema nervioso) –el cual es el escenario de la vida anímica–, y los ACTOS DE CONSCIENCIA.
Continuemos con las PIEZAS del aparato psíquico, a las cuales también podemos llamar instancias.
Continuará el próximo sábado…
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