Rafael Alfonso
Este viernes en "La hora del deseo"
Una pregunta que pronto podremos responder
La gestión, organización y administración de la libertad humana y del poder, es lo que conocemos como Política. Por supuesto que la política es considerada una de las actividades más importantes del mundo por los efectos que tiene sobre hombres y mujeres; sin embargo, desde que nuestras sociedades occidentales han existido, ha sido preponderante la presencia del hombre en todo lo que tiene que ver con ella; por el contrario, el protagonismo de la mujer en este ámbito ha sido excepcional.
Históricamente, las mujeres han enfrentado barreras significativas para acceder a la política. Roles de género estereotipados, redes de poder dominadas por hombres y estructuras diseñadas para mantener el statu quo han sido obstáculos difíciles de superar. Sin embargo, en las últimas décadas, hemos sido testigos de un creciente número de mujeres que desafían estas normas y asumen roles de liderazgo en sus respectivos países.
Una nueva era
Por fin en México, la tierra de los hombres hipermachos y bragados, una mujer fungirá como Jefa de Estado, aunque no se trata de ninguna sorpresa. Los ciudadanos de este país tuvieron tiempo suficiente para hacerse a la idea, porque el más serio contrincante de la ahora Presidenta, fue otra mujer. Siendo sinceros, debía extrañarnos más el por qué no sucedió antes; al fin y al cabo, en el ámbito doméstico ¿quién no ha sido gobernado por una mujer en algún momento de su vida?
Nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras hermanas mayores, y aún esposas han contribuido en la crianza de todos los ciudadanos, sobre todo los varones, precisamente gestionando, administrando y tomando decisiones muy importantes de nuestras vidas, y muchas de estas mujeres no dudan en dar muestra de autoritarismo y mano dura para hacer valer su autoridad.
La reciente Toma de Protesta de Claudia Sheinbaum como Presidenta de México siendo un hito, se ha tomado con calma porque, decíamos, se daba como un hecho desde el año pasado. Por otra parte, en la inmadura política mexicana, no se concibe la idea de que una mujer empoderada lo sea por cuenta propia y se le subordina, al menos en el imaginario, a una figura masculina de mayor rango, en este caso Andrés Manuel López Obrador.
Otro factor para mitigar la sorpresa es que varios países latinoamericanos ya han tenido mujeres presidentas: Argentina, Chile, Brasil y Nicaragua, que yo recuerde.
El miedo del hombre a lo femenino
A pesar de las cualidades intrínsecas de lo femenino, que podríamos suponer bastante deseables para ejercer la función pública, a lo largo de la historia, el liderazgo femenino ha sido objeto de escepticismo y resistencia. Los ciudadanos hombres y aún las mujeres, podemos caer fácilmente en la tentación de desacreditar y descalificar a las mujeres políticas, en función de su género.
Las mujeres líderes a menudo son juzgadas de manera diferente a los hombres y comúnmente se les acusa de ser demasiado emocionales, indecisas o manipuladoras. Por otra parte, son objeto de ataques personales más frecuentes y virulentos que sus homólogos masculinos. Además, sus éxitos a menudo se minimizan o se atribuyen a factores externos.
Todo esto no es más que expresión de un miedo ancestral que el hombre tiene a lo femenino, pues sospecha, y no sin razón, que la complejidad de la psique de la mujer excede por mucho a la de los hombres, anclada con frecuencia a sus impulsos más primitivos.
¿Quieres saber más? Escúchanos este viernes a las 13:00 del día en "La hora del deseo", por Vasconcelos Radio. Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921.
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