Para millones de trabajadores en México, el aguinaldo representa un respiro financiero al cierre del año, aunque su destino principal dista de ser el ahorro. De acuerdo con encuestas de consumo levantadas en diciembre de 2025, la mayor parte de este ingreso extraordinario se utiliza para enfrentar compromisos económicos acumulados más que para el gasto recreativo.
Los sondeos revelan que casi la mitad de las personas trabajadoras, un 49 por ciento, destina el aguinaldo al pago de deudas, principalmente saldos de tarjetas de crédito, préstamos personales e incluso hipotecas. Esta tendencia refleja la presión financiera que enfrentan los hogares, especialmente después de un año marcado por el incremento en el costo de vida.
En segundo lugar, el aguinaldo se canaliza al consumo inmediato. Alrededor del 27 por ciento de los encuestados señaló que utiliza este recurso para compras personales y la adquisición de regalos navideños, mientras que un 15 por ciento lo invierte en artículos para el hogar, como electrodomésticos, muebles u otros bienes duraderos. En tanto, el 9 por ciento lo emplea para viajes, salidas recreativas o actividades de entretenimiento propias de la temporada.
Aunque el gasto domina el uso del aguinaldo, las encuestas también muestran que una parte de la población busca administrar este recurso con mayor previsión. Entre quienes logran conservar una porción del ingreso, el 44 por ciento tiene previsto destinarlo al ahorro o a algún tipo de inversión, mientras que el 34 por ciento lo reserva para enfrentar los gastos que llegan con el inicio del año, como impuestos, colegiaturas y los ajustes económicos asociados a la llamada “cuesta de enero”.
Los resultados de estos estudios confirman que el aguinaldo sigue siendo un apoyo clave para la economía familiar, aunque su uso refleja, en gran medida, la necesidad de cubrir obligaciones financieras antes que el disfrute o la planificación a largo plazo.
