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Consultorio del alma. Cuenta conmigo /Teorías sexuales infantiles

Foto(s): Cortesía
Redacción

Recuerdo que cuando era niño, toda referencia al sexo era tan velada, que una vez que fuimos adultos no fue difícil hacernos a la idea de que los niños carecían por completo de una vida erótica, a pesar de las películas de Pedrito Fernández, de las telenovelas infantiles o de nuestras experiencias. Muchos adultos, por causa de nuestros propios conflictos, preferimos ignorar esta vida erótica infantil y no es raro que algunas de sus expresiones nos generen distintos temores e inquietudes, sobre todo cuando somos padres, maestros o terapeutas.

Como adultos, todos tenemos nuestras ideas de cómo debe ser el ejercicio sexual y las relaciones amorosas, pero no llegamos a ellas de golpe ni de una sola vez. Incluso, a pesar de cierta estandarización en la educación sexual que supondría que todos los adultos del país contamos con el conocimiento, el saber, o al menos la noción, de términos como coito, embarazo, métodos anticonceptivos, orgasmo, etc., no es raro que se nos cuelen ideas bastante peregrinas que no tienen más fuente que la vox populi y la superstición. 

La curiosidad infantil

Regresando a nuestro tema, si la curiosidad es inherente a niñas y niños hemos de suponer que, en materia de lo sexual, esta curiosidad opera activamente.  A lo largo de nuestra vida infantil se elaboran y se comparten distintas explicaciones referentes a la sexualidad. En psicoanálisis llamamos a éstas: teorías sexuales infantiles y son elaboraciones por las cuales niñas y niños pretenden explicarse los fenómenos que atestiguan en su vida cotidiana. Hemos de suponer, o más que suponer, recordar, que muchas ideas formaron parte de nuestro acervo de lo sexual cuando éramos niños. Algunas de las más populares es la creencia de que los niños nacen por el ombligo; o de que una chica puede quedar embarazada por causa de un beso o que tocar ciertas partes del cuerpo provocará que salgan pelos en la mano. 

No se trata de elucubraciones sofisticadas o razonamientos lógicos en el sentido adulto. Por el contrario, son construcciones intuitivas, a menudo influenciadas por lo que niñas y niños ven, escuchan, y perciben a su alrededor. Estas teorías se nutren de fragmentos de conversaciones, observaciones casuales, imágenes, e incluso de sus propios sueños y fantasías. Ahora bien, la imaginación desbordante del niño se convierte en una herramienta para llenar los vacíos de información, creando narrativas que, aunque puedan parecer disparatadas desde la perspectiva adulta, en su momento son perfectamente coherentes y satisfactorias para la mente infantil.

Mitigando la ansiedad

El psicoanálisis, al rescatar estas teorías del olvido, nos permite entender mejor las raíces de ciertos conflictos sexuales en la vida adulta. Reconocer que todos, en nuestra infancia, elaboramos estas peculiares hipótesis sobre la sexualidad, nos ayuda a comprender la complejidad de nuestra propia historia psíquica y la persistencia de ciertas ideas arraigadas que, aunque hoy nos parezcan ingenuas, en su momento fueron fundamentales para explicarnos los misterios de la vida. Además de ayudar a dar sentido a lo desconocido, construir un modelo del mundo e integrar experiencias; a menudo, estas teorías son el vehículo para mitigar las ansiedades que en el niño provocan sus propios deseos, aunque no hemos de descartar que, en ocasiones, esas mismas teorías lleguen a provocar angustia.

¿Quieres saber más? Escúchanos por Vasconcelos Radio este viernes a la una de la tarde. Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/ 951 132 85 34 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Síguenos en Facebook: Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C.-INEIP 

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