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Consultorio del alma. Cuenta conmigo / Construcción de hábitos desde el amor

Foto(s): Cortesía
Redacción

Rafael Alfonso
 

Voy a comenzar con una sencilla pregunta: ¿Qué cualidades queremos que adornen a nuestros hijos e hijas al llegar a la edad adulta? ¿Qué padre no desea adquieran ciertos hábitos como el orden y la limpieza, la responsabilidad, la honestidad, la laboriosidad, etc., hábitos que a la larga se constituirán como cualidades que, esperamos, faciliten su adaptación y éxito en la sociedad? Raro es aquel padre o madre que no quieren una buena vida para sus hijos, con salud, amor y recursos económicos suficientes.

Ahora ¿cómo creemos que nuestros hijos van a adquirir esos hábitos que allanarán su vida adulta? alguno habrá que tenga la creencia de que una buena mañana el niño se despertará deseoso de ordenar su cuarto y muy dispuesto a ayudar en los diferentes quehaceres de la casa. Si creemos lo anterior estamos en una ilusión, los hábitos se procuran desde la niñez. Si es nuestro deseo que nuestro hijo o nuestra hija sea, como presenta Freud, una persona capaz de trabajar y de amar, debemos procurar inculcarle todo aquello que queremos para su futuro. Ahora, ¿cómo lo hacemos? Hay varias formas, pero, para simplificarlo y de ninguna manera para que crean que es así de simple, podríamos establecer un contraste. 

Procurando hábitos 

Hay quienes ya dispuestos a educar y a corregir, procuran en sus hijos una disciplina férrea instaurada a través de castigos o alguna otra forma de coerción o violencia y vigilancia constante. Quienes llegamos a vivir alguna probadita de lo que fue la educación del siglo 20 donde la chancla y el cinturón jugaban un importante papel, muy probablemente hayamos dicho: “yo no quiero eso para mi hijo”.

Muchas veces, ante este temor y los recuerdos dolorosos de las heridas narcisistas que nos infligió este tipo de educación, nos fuimos al polo opuesto y procuramos para nuestros hijos el mínimo de incomodidad posible, pues siempre quisimos verlos sonreír sin calcular las consecuencias: hijos adolescentes que nos mandan por un tubo, que levantan la voz, que exigen sin pedir las cosas por favor, que insultan y a los que no se les ve intención alguna de ayudar en la casa o que todo lo hacen a regañadientes. De este panorama no podemos vislumbrar cómo han de adquirir aquellos hábitos que deseamos para ellos. 

Los hábitos pueden inculcarse desde el amor

Cuando pensamos en aquellas cosas que expresan amor quizá lleguen a nuestra mente palabras como amabilidad, gentileza, comprensión, paciencia, escucha, acompañamiento, etc. Como parte de las actividades de nuestra Escuela Psicoanalítica para Padres estamos preparando una charla con la cual presentaremos cómo con el auxilio del psicoanálisis podemos articular dichos términos con la adquisición de hábitos, de manera que sean el cariño y la confianza lo que motiven el actuar de niñas y niños y no la amenaza o el castigo.

Anticipamos que para lograrlo siempre hay que pagar un precio ineludible, y el hecho de que una madre o un padre tenga la disposición de pagarlos ya nos habla de una disposición amorosa. Y es que para lograr una cosa, siempre hay que renunciar a algo; y si no estamos dispuestos a renunciar a un poco de nuestro tiempo libre, de nuestra diversión, de nuestro goce o de nuestro descanso para dedicar ese tiempo y esa energía a nuestros hijos va a ser difícil que suceda.

 

¿Quieres saber más? Escúchanos por Vasconcelos Radio este viernes a la una de la tarde. Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/ 951 132 85 34 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.! Síguenos en Facebook: Instituto de Estudios e Investigación Psicoanalítica A.C.-INEIP 

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