CIUDAD DE MÉXICO.- Con la unión de dos departamentos independientes, la diseñadora Susan Knof dio vida al "Penthouse on the Park", vivienda con vistas de 360 grados bajo el sol de la ciudad de Sofía, Bulgaria.
La creativa se enfocó, en primera instancia, en las entradas de luz, por lo que el perímetro fue sustituido por cristal de piso a techo, el cual permite vistas de las montañas adyacentes y las panorámicas de la localidad.
Para contrarrestar la intensidad de la luz, el vidrio cuenta con un sistema de persianas black-out que puede oscurecer por completo, o parcialmente, los interiores.
"Aprovechar la luz del día al máximo también significaba crear espacios en colores que proyectaran este objetivo", dijo Knof. "Así llegamos a las maderas claras del suelo o al blanco puro de la cocina".
En tanto, los acentos de color son sutiles en las áreas sociales (aportados por algunos accesorios en sala y comedor) y mucho más remarcados en algunas zonas privadas (como la sala de juego de los niños, las habitaciones o uno de los baños).
El ingreso está marcado por un vestíbulo elegante y discreto, en el que la paleta de materiales delicados, como un mármol gris veteado, anticipa el lenguaje de los interiores, y cede todo su protagonismo al entorno natural que se visualiza desde este punto.
Las áreas sociales reciben al usuario en un espacio unificado, donde cocina, comedor y una sala con centro de entretenimiento se fusionan en una gran estancia.
"A medida que la cocina se convirtió en parte del plan integral, buscamos que luciera estéticamente agradable y funcional.
"Esta pieza es contigua al salón de juegos de los pequeños, por lo que cuenta con un panel de vidrio en el extremo izquierdo que sella las vistas entre un espacio y otro", detalló Knof respecto a la cocina de la firma Molteni Dada, cuyas líneas contemporáneas permiten que se fusione con el resto del programa.
Calidez con lujo
Junto a la cocina se ubica un comedor abierto para 10 personas, bajo la lámpara "Match", de la firma Vibia, todo en tonalidades neutras.
El piano blanco que divide el comedor de la estancia es una pieza de gran valor sentimental para la familia, por lo que toma un sitio protagónico como si se tratara de una escultura que irrumpe en el lugar.
La sala es un espacio flexible, compuesto por dos sillones de la marca italiana Dedar que se combinan con una mesa Skandium, de diseño escandinavo.
El estilo contemporáneo predomina en cada punto de la estancia, incluso en los sistemas audiovisuales, de líneas sencillas y con tecnología de punta.
Tras este espacio se ubica el estudio y el dormitorio principal, con circulaciones que son definidas por paneles de chapa de madera en gris que funcionan como almacenamiento. Diferentes tipos de madera se juntan en este espacio, como nogal, eucalipto, arce y tay.
Finalmente, cada una de las habitaciones luce una personalidad distinta, saliendo un poco del contexto en cuanto a paleta de color y contrastes que se mantienen en las áreas sociales.
"Un aspecto muy importante fue el uso de materiales de una manera tal que permita la individualidad. Siempre tratamos que en los espacios disponibles y mobiliario que compone cada estancia se aprecie una gran atención a los detalles, es lo que realmente hace la diferencia", concluyó Knof.
Aventura en color
Las habitaciones de los pequeños se distinguen como los espacios más coloridos del penthouse.
Con interiores luminosos y coloridos, cada recámara cuenta con detalles acordes a la personalidad de cada uno; sin embargo, ambas coinciden en el diseño creativo y lúdico.
