Por Alejandro José Ortiz Sampablo
En el INEIP A.C. somos conscientes de las encrucijadas de la crianza y del sufrimiento que esta puede acarrear en la vida cotidiana, al mismo tiempo que se tejen los lazos familiares y se intensifican los malestares de la época. También sabemos que la idea tradicional de una escuela para padres suele partir de un lugar de saber absoluto y, en ocasiones, moralizante: una posición que fácilmente podría traducirse en un “vengo a enseñarte cómo ser una buena madre o un buen padre”.
Nuestros dispositivos clínico-sociales buscan subvertir esa lógica. Reconocemos que no existen manuales ni recetas universales para resolver los conflictos del alma humana. Por ello, aquí transformamos la instrucción en escucha y el mandato en palabra compartida.
Fundamento clínico y ético
Una premisa central del INEIP es que el ejercicio del psicoanálisis no debe quedar encerrado entre las paredes del consultorio ni restringido a la alta academia. En esa lógica, Hablemos de... ser madres y padres nace como un dispositivo clínico-social de territorio e itinerante. Su vocación es acudir ahí donde la vida familiar acontece y donde sus tensiones se expresan con mayor claridad: la comunidad y, de manera privilegiada, las escuelas de educación básica. El objetivo es abrir un espacio en el que el psicoanalista se inserte en el corazón del lazo social para alojar preguntas, temores, impasses y dificultades de la vida cotidiana.
La propuesta metodológica se sostendrá en tres pilares fundamentales:
1. La horizontalidad de la palabra: La comunidad no será convocada a escuchar una cátedra rígida, sino a poner en juego su propia palabra. Se trata de un espacio laico, respetuoso y libre de juicio, donde el saber se construye colectivamente a partir de la experiencia singular de quienes participan.
2. La singularidad en la crianza: El lazo filiatorio y la crianza se cuentan entre las tareas más complejas de la subjetividad. Al articular el espacio bajo el eje Hablemos de... ser madres y padres, se abre la posibilidad de reconocer que la duda, el malestar y la ambivalencia no se viven en aislamiento, sino que forman parte de la experiencia humana compartida.
3. La flexibilidad temática itinerante: Cada encuentro podrá incorporar un tema específico según el pulso y la urgencia de la comunidad. Así, el dispositivo responderá a problemáticas concretas con formulaciones como Hablemos de... ser madres y padres: los límites en la infancia o Hablemos de... las pantallas y las nuevas tecnologías, entre otras posibilidades.
Hablemos de... ser madres y padres permitirá aterrizar la propuesta general de Psicoanálisis para la vida cotidiana, la cual incluye un segundo proyecto que puede constituirse en su dupla comunitaria ideal para iniciar el trabajo en la Agencias de Pueblo Nuevo, Dolores y San Juan Chapultepec: “Noches de cine, hagamos comunidad”. Este programa tiene como objetivo principal el encuentro, el divertimento y la convivencia comunitaria.
Se trata de que el espacio habitado por los consultorios psicoanalíticos comunitarios puedaconvertirse en una zona de encuentro, palabra y presencia comunitaria, iluminada por una práctica psicoanalítica que busca coadyuvar en la reestructuración del tejido social.
No te pierdas nuestros artículos de “Consultorio del alma” y de “Lecturas para la vida”, donde leerás el encuentro ético entre el analista y su propia ignorancia frente al saber.
Última de dos partes
