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La formación de los psicoanalistas; temas de actualidad

Foto(s): Cortesía
Aleyda Ríos

Alejandro José Ortiz Sampablo / Segunda de cinco partes

Mencioné que este tema se me impuso después de anoticiarme de una situación específica; sin embargo, de tiempo atrás he mantenido el deseo de abordarlo sin encontrar la forma de hacerlo; hoy, esto no lo pude postergar más.

La historia, algo siempre a tomar en cuenta

Para hablar de la formación del psicoanalista, es necesario tomar en cuenta la manera en que surge el Psicoanálisis. Cuando Freud concluyó en el invierno de 1899 su libro "La interpretación de los sueños" -del cual pasados seis años solo se vendieron 351 ejemplares-, contaba con poco más de 13 años de investigador, de los cuales nos heredó publicaciones donde se pueden leer los atisbos de los preceptos teóricos que forjarían la teoría psicoanalítica.

"La interpretación de los sueños" para muchos es la obra con la que se inaugura el Psicoanálisis, y a pesar de que fue el mismo Sigmund Freud quien dirigiera severas críticas sobre todo contra el estilo y la forma literaria de la obra, siempre la considero la más importante. Sin embargo, baste con leer el libro -que en la edición de Amorrortu editores lo conforman los tomos IV y V - para percatarnos que el método de investigación estaba plenamente definido desde varios años atrás.

Los inicios del analista y su espíritu

Considero que es el “Proyecto de Psicología para neurólogos” (1855) el que abrirá paso y dará cimientos a la formalización de la investigación del alma. En una carta del 25 de mayo de 1895 que Freud le escribe a su amigo Wilhelm Fliess, menciona lo siguiente: "Esa psicología me ha hecho desde tiempos inmemoriales su lejano y cautivante llamado; pero ahora, desde que di con las neurosis, se ha tornado mucho más próxima".  Al Psicoanálisis me lo topé -literalmente- poco antes de cumplir los 18; actualmente, con varios años en la formación y como psicoanalista, juzgo imprescindible que en este, el psicoanalista, prevalezca un espíritu investigador, tal como esta carta deja entrever que el creador del Psicoanálisis poseía.

Posiblemente para algunos, la aseveración anterior se les antoje exagerada o incluso ridícula, pero ella tiene plena justificación. A lo largo de mi recorrido en este campo del saber, he prestado oídos a frases que dicen un sinnúmero de personas que se ostentan con el título de psicoanalistas, incluso de quienes por cobardía moral prefieren el de practicantes del Psicoanálisis, en las cuales dejan entrever su ignorancia, falta de comprensión lectora y en casos más graves su perversión, de la que obtienen buenos dividendos de los espíritus jóvenes que se acercan con hambre de saber y de algún o alguna paciente.

La cobardía no es propia del investigador del alma

Tener un espíritu investigador nos viene bien a los psicoanalistas, pues ello nos llevaría a crear una protección a caer presa de nuestras teorías. Es decir, dada la omnipotencia de la entidad psíquica llamada Yo, este por regla general hace acto de creencia de sus propias teorías o de las de otros autores, a quien dicha entidad psíquica idealiza. Es aquí, en este punto, donde se encuentran las principales carencias que hoy se viven en el campo psicoanalítico, pues me he encontrado desde repetidores de otros autores, plagiarios, hasta quienes brindan su opinión desde su particular punto de vista, cometiendo abuso de esta manera de la ignorancia de la gente.

Continuará el próximo miércoles 10 de noviembre…

¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!

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