Antía Alfonso
Una mujer recuerda su estancia en el hospital después de un accidente automovilístico. Habla de las quinientas puntadas con las que tuvieron que coserle la pierna, de los diez días que estuvo sin saber si la perdería o no y de cómo pasaba las tardes en el cuarto de diálisis viendo reality shows con pacientes cuyas madres rezaban fervientemente para que muchas personas manejaran ebrias y donaran sus riñones. También cuenta que conoció al hombre que conducía, una semana antes, que era casado y se dirigían a cenar en algún restaurante de una costa conocida por su abundancia de tiburones. A simple vista podría parecer una narración tremendamente simple, excepto que no lo es.
Amy Hempel sólo escribe cuentos breves; historias cotidianas que aísla para convertirlas en relatos. Ella ve la realidad como algo poco interesante, pero también inverosímil y absurdo, y es precisamente en ese absurdo donde ha encontrado su voz narrativa. Para ella, la realidad puede ser vista desde una doble perspectiva: en cada drama hay un cierto grado de ironía, en todo lo cotidiano hay algo de extraordinario. La autora parte de la experiencia porque cree que allí se encuentra el mejor material para crear historias y mitos, pues siempre que se habla de uno mismo, las situaciones se adornan y se introducen modificaciones para que las vivencias funcionen como historias.
En su cuento "The Harvest", Hempel explica cómo al contar a la gente su accidente de coche (que ciertamente fue de motocicleta) decía que le habían dado quinientos puntos de sutura cuando en realidad habían sido poco menos de trescientos, que pasó diez días en el hospital cuando realmente fueron cinco, y otros detalles que más que desmentir van enriqueciendo la narración, dejando al descubierto no sólo la veracidad de su relato, sino también el proceso creativo que la llevó a colocar cada palabra en su sitio.
"La Cosecha" aborda hábilmente la ficcionalización de la cotidianidad, el trauma, los ataques de tiburones y el miedo a la muerte, todo esto en únicamente tres páginas, o cuatro, o tal vez cinco…
