Fausta Ibáñez Ríos
Hace algunas semanas por fin pude ver una película que a decir verdad no me había interesado mientras estuvo en cartelera, pues por el título, y por pertenecer al género del terror corporal, no la consideraba interesante. Imaginaba que no tendría caso perder mi tiempo en verla. Sin embargo, cuando me hablaron de una manera casi superficial para no espoilearla, me comenzó a interesar. Así que me dispuse a verla.
No he averiguado a fondo las motivaciones de la directora de cine y guionista francesa, Coralie Fargeat, para realizar esta película que se convirtió en un éxito monetario y de crítica.
No es para menos, pues las críticas surgen desde varias aristas, cuando la terminé de ver, inmediatamente me surgió la idea de escribir sobre ella, pero a medida que pasaban los días se me complicó comenzar, porque, en realidad, a pesar de las críticas negativas que se le han hecho, tiene muchos puntos sobre los que se puede reflexionar.
Parte de la trama
Elizabeth Sparkle interpretada por Demi Moore, es una reconocida y exitosa actriz próxima a cumplir 50 años, que da clases de aeróbics por televisión. Al término de la clase se dirige al sanitario que estaba cerrado, razón por la cual entra al de hombres y por casualidad oye la conversación del director, interpretado por Denis Quaid. Ahí escucha que van a prescindir de ella porque “ya caducó”, y es urgente contratar a una chica joven y bella. Desde ahí sale alterada del estudio y en el trayecto a su casa tiene un accidente por el cual termina en un hospital. Ahí, alguien le ofrece una sustancia del mercado negro que le promete obtener una versión mejorada de sí misma. Ella decide adquirirla y probarla, así comienza la trama.
¿Visibilización y crítica social?
Pudiéramos decir que lo que llevó a Elizabeth Sparkle a adquirir la sustancia fue una cuestión que tiene que ver con un fenómeno social llamado edadismo, que se da no sólo en el medio de la farándula, sino en muchos ambientes de trabajo donde hay una discriminación por edad, y por otro factor llamado sexismo. Probablemente, la directora quiso visibilizar ese tipo de fenómenos sociales, por algunas otras escenas que se observan en la película, con las actitudes que tuvieron los hombres con ella y las que tienen después con Soe (Margaret Qualley), su mejor versión.
Un personaje más común de lo que imaginamos
El film me hizo pensar en los conflictos que tenemos las mujeres al respecto de esa inconformidad con nuestros cuerpos. A lo largo de mi historia de vida y en la experiencia psicoanalítica, no he escuchado a una mujer que se encuentre completamente satisfecha con su cuerpo. Cuando charlamos entre mujeres, lo podemos escuchar, y esto no es algo nuevo, así que pareciera que los estándares de belleza es algo que las mujeres siempre perseguimos, y pareciera también que a estos los llamamos “mandatos sociales”, que siempre han existido, solamente que dichos estándares son cambiantes entre las generaciones.
Lo que hace la diferencia es que ahora tenemos plataformas digitales donde vemos personajes con figuras y rostros de belleza que sólo son alcanzables recurriendo a los avances de la ciencia y la tecnología, creados para cubrir nuestras más altas necesidades en cuanto a belleza y juventud se refieren.
Las situaciones más agravantes podrían ser, más allá de los mandatos sociales, aquellas en donde están inmiscuidos los hombres. ¿Cómo y por qué nos afecta a las mujeres el no poder cubrir sus exigencias? ¿Por qué no nos importa enfrentar cualquier tipo de problema con tal de ser miradas con beneplácito por otros o para ser queridas por alguien?
Que la sustancia no te alcance. Hazte escuchar por psicoanalistas del INEIP A.C.
¿Quieres saber más? Escúchanos este viernes a la una de la tarde en La hora del deseo, por Radio UNIVAS. Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921.
Trama de la cinta
Elizabeth Sparkle interpretada por Demi Moore, es una reconocida y exitosa actriz próxima a cumplir 50 años, que da clases de aeróbics por televisión.
¿Por qué no nos importa enfrentar cualquier tipo de problema con tal de ser miradas con beneplácito por otros o para ser queridas por alguien?
