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Amor al saber

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por: Ana Carolina Yáñez Orozco

 

La formación de los psicoanalistas es un proceso continuo que no descansa un solo día, sin embargo, los sábados se distinguen porque es cuando le dedicamos más horas a esta, y aunque son días que para la mayoría de las personas suelen asociarse con el asueto, las y los psicoanalistas del INEIP A.C., elegimos dedicarlo a nuestro seminario de formación. Una de aquellas mañanas, desde mi natal Guadalajara en punto de las 8:00 AM, me dispuse a tomar el seminario que se lleva a cabo con puntualidad.

El tema que se desarrolló es de esos que motivan a mi Yo investigador. El planteamiento inicial fue distinguir la diferencia entre la filosofía y la filosofía de la ciencia. Cuenta la tradición que en el siglo VI a.C. se le preguntó a Pitágoras si él era un sophos (sabio), y él prefirió llamarse a sí mismo philosopho (filósofo). Así es como etimológicamente el término de filosofía; “philos: amor o afición” y “sophia: sabiduría o conocimiento”; conjugan la frase: amor por la sabiduría. Concepto que se encarna aún en el punto más científico.

Hace años, fue ese amor por el saber lo que me llevó a la facultad de Filosofía, en la Universidad de Guadalajara, con la intención de profundizar en las interrogantes de la existencia, en cómo los presocráticos concebían la idea de los Dioses, en comprender la idea kantiana del conocimiento a priori y a posteriori, así como el por qué del eterno retorno propuesto por Nietzsche, entre otras inquietudes.

En el presente, el proceso de llevar las interrogantes a cuestionamientos sobre los fundamentos de los conceptos psicoanalíticos, hacen que vea con una nueva lupa mis propios procesos anímicos, de esto entiéndase, que me refiero a sus expresiones, que son a las que tenemos acceso y en algunos casos llegan a ser ostentosas; por poner un ejemplo, las contradicciones que vivimos en la vida amorosa, cuando el enamorado se queda a lado de una persona aun cuando esta le hace daño.

De hecho, he observado que esto es algo que distingue a la formación de las y los psicoanalistas, la teoría nos pone en esa tensión, de forma que es inevitable poner en observación minuciosa nuestra propia psique. Al escribir esta nota, recordé una frase que desde pequeña he escuchado, “con todo, si no ¿pa qué?”, la cual describe ahora mi amor por este nuevo saber, llamado Psicoanálisis.

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