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SKA, el telescopio más grande del mundo

Foto(s): Cortesía
Redacción

La imagen romántica del astrónomo solitario quedó obsoleta, con el avance de la ciencia y tecnología, hoy la astronomía se hace trabajando en equipos internacionales, utilizando instrumentos sofisticados, como satélites y observatorios que albergan instrumentos que utilizan tecnología puntera.


Square Kilometer Array (SKA) o Conjunto de antenas de un Kilómetro Cuadrado es un proyecto promete revolucionar la astronomía, la tecnología y la geopolítica terrestre en los próximos años.


SKA es un radiotelescopio, es decir, un telescopio que en lugar de la luz visible detecta las ondas en las frecuencias de radio, invisibles al ojo humano. Este radiotelescopio se extenderá a través de dos continentes, África y Australia, sobre una área de recolección total de 1 km cuadrado, o, lo que es lo mismo, 1 millón de metros cuadrados.


Estará formado en su primera fase (SKA-1) por más de 200 antenas parabólicas (dishes) instaladas en una remota zona de Sudáfrica, que captarán las frecuencias más elevadas, y por más de 500 estaciones de conjuntos de aperturas (aperture arrays), con más de 260 antenas por estación, de baja y media frecuencia. Ambas zonas han sido elegida por ser especialmente radioquiet, es decir, sin interferencias de señales de radio debido a que apenas hay habitantes.


En una segunda fase, SKA llegará a desplegar 2.000 antenas parabólicas en Sudáfrica y un millón de antenas individuales en Australia.



 


Se trata del telescopio más grande y sensible del mundo, y uno de los proyectos científicos internacionales más importantes de la historia.


Se prevé que SKA-1 entrará en funcionamiento en 2020, y SKA-2 unos años después. El coste de la primera fase del proyecto asciende a 650 millones de euros (valor de 2013), y se prevé que entrará en plena fase de construcción en 2018.


De momento, los países miembros del consorcio internacional que lo gestionan son: Australia, Canadá, China, India, Italia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Reino Unido, República de Sudáfrica y Suecia. 


El director de Jodrell Bank, Tim O’Brien, se declara entusiasta del proyecto: “Gracias al área total de recolección, permitirá distinguir detalles inimaginables de objetos astronómicos muy lejanos”. Entre los campos científicos que SKA podrá estudiar, O’Brien destaca sus preferidos.


“Por un lado, observar el amanecer cósmico. Gracias a la radiación de fondo de microondas, sabemos qué aspecto tenía el universo después del Big Bang. Sin embargo, hasta el nacimiento de las primeras estrellas y de las primeras galaxias, alrededor de 380.000 años después del Big Bang, el universo vivió su época oscura. El SKA, observando el hidrógeno atómico, podrá ver ese momento que hasta ahora solo hemos podido simular pero no ver.


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