Las Islas de Universidad Nacional Autónoma de México se convirtieron este viernes en el escenario de una escena poco común: jóvenes que se identifican como “therians” salieron del anonimato digital para reunirse cara a cara en Ciudad Universitaria.
La cita, que comenzó a circular días antes en TikTok y X, prometía ser multitudinaria. En redes había expectativa, memes y debates. Pero ya en el pasto, la realidad fue distinta: sólo unos cuantos acudieron, rodeados por estudiantes curiosos, cámaras de celular y miradas entre incrédulas y divertidas.
Ahí, sin micrófonos ni templete, algunos explicaron que su identidad está ligada de forma psicológica o espiritual a un animal. Uno contó que se siente más comprendido al asumirse como perro; otro dijo identificarse con un gato. No se trató de disfraces, sino de conductas: caminar a cuatro patas, simular trucos, emitir sonidos. Una pequeña carrera “cuadrúpeda” terminó por encender los celulares y multiplicar los videos en redes.
El ambiente fue cambiante: aplausos aislados, risas, peticiones de “a ver, ladra” o “hazle como gato”. Entre la curiosidad y la burla, los protagonistas intentaban explicar que el therianismo —término derivado de “therianthropy”— no implica transformaciones físicas, sino una vivencia identitaria que muchos habían mantenido sólo en línea.
La baja asistencia contrastó con el ruido digital previo. Algunos participantes reconocieron que el miedo al hostigamiento pudo frenar a otros. Aun así, el encuentro dejó una postal clara: lo que nació en algoritmos y pantallas empieza a buscar espacio en lo público.
En el corazón universitario del país, entre murales, bicicletas y asambleas, también hay lugar para nuevas formas de identidad juvenil. Aunque sean pocas, ya no sólo existen detrás de un usuario: ahora pisan el pasto.
