Por Milenio
El cometa interestelar 3I/ATLAS, que sorprendió a la comunidad científica tras cruzar el Sistema Solar, vuelve a acaparar la atención de los astrónomos.
Nuevas observaciones sugieren que este objeto podría haberse formado hace entre 10 mil y 12 mil millones de años, cuando la Vía Láctea era mucho más joven y el Sol todavía no existía.
La investigación, publicada en la revista Nature, fue realizada por especialistas del Centro Goddard de la NASA a partir de datos obtenidos por el telescopio espacial James Webb y el observatorio ALMA. Los resultados apuntan a que 3I/ATLAS tendría un origen distinto al de los cometas conocidos dentro de nuestro Sistema Solar.
¿Qué revela el origen de 3I/ATLAS, el famoso cometa interestelar?
Desde su descubrimiento en julio de 2025, 3I/ATLAS despertó el interés de los científicos por tratarse apenas del tercer objeto interestelar identificado atravesando el Sistema Solar.
Tras su acercamiento a la Tierra en noviembre pasado, los investigadores analizaron la composición química liberada por el cometa mientras se alejaba del Sol. El objetivo era reconstruir las condiciones en las que se formó miles de millones de años atrás.
Las observaciones revelaron una característica poco común: el agua presente en el cometa contiene una cantidad de deuterio, un isótopo del hidrógeno, hasta diez veces superior a la observada en otros cometas conocidos. Esta señal química apunta a que se originó en un entorno extremadamente frío.
Según las estimaciones del estudio, 3I/ATLAS pudo haberse formado en una nube con temperaturas cercanas a los -243 grados Celsius, dentro de un antiguo sistema planetario que existió entre 10 mil y 12 mil millones de años atrás.
Para ponerlo en perspectiva, el Sistema Solar tiene una edad aproximada de 4 mil 600 millones de años. Esto significa que el cometa podría ser miles de millones de años más antiguo que la Tierra y los demás planetas que orbitan alrededor del Sol.
Los científicos también detectaron proporciones inusuales de carbono que no coinciden con las observadas en otros cometas del Sistema Solar ni en las nubes interestelares cercanas. Esta evidencia refuerza la hipótesis de que el objeto proviene de una región muy antigua de la galaxia.
Además de su posible antigüedad, estudios previos plantearon que 3I/ATLAS podría presentar criovulcanismo, un fenómeno conocido como volcanes de hielo, capaz de expulsar materiales congelados al espacio.
Esta actividad ayudaría a explicar el incremento de brillo que registró el cometa durante su paso cerca del Sol, un comportamiento que llamó la atención de los astrónomos desde su descubrimiento.
Aunque aún quedan interrogantes por resolver, los investigadores consideran que 3I/ATLAS ofrece una oportunidad única para estudiar cómo eran algunos de los primeros sistemas planetarios que se formaron en la historia de la Vía Láctea.
